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Los colegios religiosos se reinventan la asignatura de Ciudadanía

La Federación de Escuelas Religiosas ha elaborado una guía para distribuir en los centros escolares que recoge una reorientación casi integral de la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía. La patronal de los colegios católicos ya ha enviado a sus aulas un boletín de pedidos para adquirir el manual del profesor para enseñar la materia.

el 14 sep 2009 / 21:34 h.

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"En las Sagradas Escrituras las relaciones homosexuales están condenadas como graves depravaciones. Este juicio no permite concluir que todos los que padecen esta anomalía sean personalmente responsables de ella; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados".

Estas palabras las escribió Joseph Ratzinger cuando aún no era Papa, sino prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es una de las fuentes bibliográficas de la Guía para enseñar Educación para la Ciudadanía (EpC) en los colegios concertados, que ha elaborado la patronal mayoritaria de escuelas religiosas en España. La asignatura de Ciudadanía anima a los alumnos de 15 años a reflexionar y a debatir en clase temas muy vigentes sobre los que la Iglesia tiene un posicionamiento claro y sobre los que no quiere generar ninguna duda.

Ciudadanía es un compendio de preguntas sobre la sociedad en la que vivimos y la guía es un compendio de respuestas que salen de los catecismos, de pastorales, de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, de textos de la Conferencia Episcopal y de la Congregación para la Doctrina de la Fe para "iluminar" a los alumnos sobre "la correcta interpretación del Evangelio" sobre todas esas cuestiones.

"Nosotros no omitimos nada. A los chavales no se les puede ocultar hechos porque no son tontos. Nuestros profesores van a decirles que los matrimonios homosexuales son legales y reconocidos, pero les explicarán qué significa eso éticamente según la moral cristiana", explica el secretario general de la Federación de Escuelas Religiosas de España (FERE), Manuel de Castro.

En cada capítulo, la guía hace paralelismos entre los contenidos de EpC -materia obligatoria- y los de las clases de Religión - optativa-, hasta el punto de que "los valores evangélicos rebasan a los valores cívicos". La sexualidad forma parte del segundo bloque temático de la asignatura, y posiblemente es, junto con el capítulo de la familia, el que ha colmado la paciencia de la Conferencia Episcopal. "Según la enseñanza de la Iglesia", dice la guía, "los hombres y mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta". Los autores dicen que la guía es un material didáctico pensado para complementar el manual de EpC o incluso para sustituirlo.

Ni divorcio ni sexo. Los obispos han acusado al Gobierno de intentar adoctrinar a los jóvenes con esta nueva materia, de socavar la moral cristiana de los alumnos haciéndoles estudiar distintos tipos de familia, cuando la Iglesia sólo reconoce uno. Aunque estén reconocidos por ley, los obispos rechazan el divorcio, los anticonceptivos y el matrimonio homosexual e hicieron todo lo posible para que esos temas desaparecieran de los libros de texto.

En algunos casos lograron doblegar al Ministerio de Educación, que tuvo que cambiar la palabra "sexo" por "género" para no dar a entender que "existen otras opciones sexuales". Se suprimió el epígrafe educación afectivo-sexual. Se suprimió la alusión explícita al matrimonio gay, a las familias monoparentales o a las reconstruidas tras un divorcio, y sólo quedó enseñar "la familia en el marco de la Constitución". Aún así, algunas editoriales decidieron volver a recuperar los temas más controvertidos en sus textos, lo que empujó a la patronal a vetar ciertas ediciones y finalmente a optar por hacer su propio libro-guía.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si EpC sirve para el adoctrinamiento de los jóvenes, como denuncian los obispos y el PP. ¿Qué diferencia hay entre preguntar al alumno si hay una sola forma de sexualidad, como hacen los libros, y decirle que el sexo sólo debe existir en el matrimonio, como hace la guía? De Castro y la ministra Mercedes Cabrera coinciden en el fondo de la cuestión: "Cualquier asignatura puede servir para adoctrinar, cualquier colegio, en su autonomía, puede hacerlo, cualquier profesor, en su libertad de cátedra, puede orientar el conocimiento de los chavales".

Los requisitos que debe cumplir el profesor de EpC aún no se han regulado, aunque el ministerio ya tiene un borrador: serán los docentes de Filosofía o Historia quienes se hagan cargo de la materia, como por otra parte ya vienen haciendo en los colegios públicos. No obstante, la guía católica contiene sus propios criterios para seleccionar al profesor de EpC: "Exige un estilo docente claramente diferente al clásico profesor especialista en un área de conocimiento". "Debe estar identificado con la identidad cristiana y conocer perfectamente el pensamiento de la Iglesia sobre los problemas de EpC", dice De Castro.

¿Usted adoctrina? Los libros de EpC se apoyan en informes de la ONU sobre natalidad, alcohol, drogas; en la Constitución; análisis de ONG; personajes históricos de referencia como Luther King, Mandela, Gandhi o Rigoberta Menchú, en recortes de prensa y en el telediario. La guía usa muchos de esos recursos, pero principalmente se apoya en la doctrina cristiana.

"Nosotros no íbamos a permitir el adoctrinamiento de Estado que por supuesto es posible. En cambio, en un centro católico no, porque todo pasa por el filtro del carácter cristiano del colegio. Nosotros elegimos a los profesores con conciencia católica. En un colegio público sí es posible adoctrinar con EpC, aunque también habrá profesores que fomenten la libertad de pensamiento de sus alumnos", explica De Castro.

5.000 ejemplares. FERE recibe 3.200 millones del Estado para gestionar 2.000 centros concertados y privados, 411 en Andalucía, donde estudian 250.000 alumnos. La guía cuesta 10 euros y tiene 71 páginas. Se editaron 5.000 ejemplares para las siete comunidades que imparten EpC, y por ahora se han vendido más de mil. Esta semana han enviado un boletín de pedidos junto con la carta navideña que mandan a sus centros.

EpC ha sido responsable de muchos desencuentros. Entre el Gobierno y la Iglesia, pero también entre la Conferencia Episcopal y las escuelas católicas. Muchos obispos promocionaron la postura más radical, incitando a las familias a que no llevaran a sus hijos a clase (objeción de conciencia) y lanzando un dardo envenenado a sus acólitos: "Los centros católicos que impartan Ciudadanía colaborarán con el mal". FERE mantuvo la creencia de que EpC podía amoldarse a los preceptos del Evangelio. Antes de publicar la guía se la envió a los obispos y la Comisión de Enseñanza de Catequesis de la Conferencia Episcopal hizo pública su desaprobación. El cardenal Amigo, en cambio, dijo que era un instrumento válido para la escuela.

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