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Los compromisarios salvan la cabeza de Joan Laporta

El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, seguirá al frente del club tras recibir ayer el apoyo de 526 socios compromisarios. Sin embargo, 376, algo más del 40%, se opuso a su gestión en la presidencia.

el 15 sep 2009 / 10:33 h.

El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, seguirá al frente del club tras recibir ayer el apoyo de 526 socios compromisarios. Sin embargo, 376, algo más del 40%, se opuso a su gestión en la presidencia.

Joan Laporta salvó su cabeza con el apoyo de los socios compromisarios que asistieron a la asamblea extraordinaria de la entidad. La cita no fue una balsa de aceite para el máximo responsable de la directiva azulgrana, ya que tuvo que escuchar numerosas críticas, aunque al final supo aguantar el tirón y salir airoso de su primer choque oficial de la temporada.

Tras celebrar la moción de censura y tras la posterior dimisión en bloque de ocho directivos, disconformes con la decisión de Laporta de continuar al frente del club pese a los 23.870 socios que votaron sí a la moción (un 60,60%), el dirigiente catalán decidió someter a votación en la asamblea su continuidad al frente del club, una postura que al final le salió bien.

La continuidad de Joan Laporta como presidente del Barcelona se selló con la aprobación de 526 socios, de los 942 que votaron en total, de manera que, salvo sorpresa en los próximos meses, cumplirá su mandato hasta 2010. La votación que decidió el futuro de Laporta se avanzó al cuarto punto del orden del día, en lugar del séptimo lugar, tal y como estaba previsto inicialmente, y se hizo con el objetivo de conseguir la máxima participación posible.

Laporta se puso en manos de los socios compromisarios después de que ocho miembros de la junta directiva que él presidía decidieran dimitir por su decisión de continuar en su cargo. Los ocho que se fueron en bloque fueron Albert Vicens, Ferran Soriano, Marc Ingla, Toni Rovira, Xavier Cambra, Claudia Vives-Fierro, Josep Lluís Vilaseca y Evarist Murtra.

Los ex directivos del club, con el ex vicepresidente económico a la cabeza, se mostraron críticos con su actitud tras la moción de censura, puesto que consideraban como "voto de castigo" que el 60,60% de los socios votaran para que prosperara la moción. Al final, Laporta pudo lograr su propósito y salir reforzado de una asamblea en la que se aprobó un proyecto de continuidad.

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