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Cultura

"Los cuerpos viciosos tienen mucha memoria"

El escritor Jesús Ferrero presentó ‘Doctor Zibelius’, premio Logroño de novela.

el 31 may 2014 / 10:59 h.

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El escritor Jesús Ferrero (Zamora, 1952) presentó ayer en el marco de la Feria del Libro de Sevilla su última novela hasta la fecha, Doctor Zibelius, publicada por Algaida, y que obtuvo el premio Logroño de novela en su última edición. Jesús Ferrero, ayer en la Feria del Libro de Sevilla. / Foto: El Correo Jesús Ferrero, ayer en la Feria del Libro de Sevilla. / Foto: Sara Buzón. Una narración en cierto modo obsesiva, que gira en torno a la posibilidad de que en un futuro nada remoto sea posible realizar con éxito trasplantes de cerebro. Zibelius, un niño que crece en un ambiente enrarecido y turbulento, recibe de su padre como herencia un cuaderno con todos los secretos de sus investigaciones. A partir de ese momento, la vida del protagonista sólo tiene un propósito, conseguir que los cerebros puedan cambiar de cuerpo, para lo que se traslada a París, donde estudiará medicina y se especializará en neurología y psiquiatría. Junto a su compañero y amigo Marcovi, buscará el cumplimiento de su inquietante misión. En palabras de su autor, se trata de una obra «en la tradición de la literatura de ciencia-ficción europea que empieza en Frankenstein y sigue hasta hoy», y en la que Ferrero ha querido imaginar, sobre todo, «qué pasaría si una mañana te despertases en otro cuerpo, partiendo de la base de que nuestra imagen física es el anagrama de nuestra identidad, su sello máximo». Para el autor de obras tan celebradas como Belver Yin y Opium, no hay nada más terrorífico que imaginarse una mudanza de ese género. «No como el Orlando de Virginia Woolf, que es el mismo personaje aunque se despierte como mujer, con matices femeninos que reconoce como propios», comenta, «sino en un cuerpo realmente extraño. Ya en 1963 Sydney Shoemaker aseguró que el cuerpo no tiene memoria, que todo está en el cerebro. Y si el cerebro se traslada, todo va con él». La novela de Ferrero quería ser, así, «una materialización de todas estas ideas», que ya estaba trazada en un clásico del cine expresionista como Las manos de Orlac, de 1924 «que a diferencia de Frankenstein, que es un puzle de cuerpos muertos, propone un trasplante de manos que resultan ser las de un asesino, y que provocan a Orlac deseos de matar que nunca había tenido antes», agrega. En este sentido, Jesús Ferrero especula desenfadadamente con la idea de que «los cuerpos viciosos tienen mucha memoria», ya que el vicioso es «un cuerpo que ha vivido a fondo las sensaciones, y no cabe duda de que parte de ellas se quedan en el cuerpo sin llegar al cerebro», agrega. Ferrero, que obtuvo el premio Anagrama de ensayo con Las estrategias del deseo y posee una dilatada trayectoria como novelista y poeta, añadió en la presentación de Doctor Zibelius que quiso darle a la infancia de su personaje «una estructura trágica, como sucede con todos los héroes, pero sin pasarse. Las infancias de Edipo, de Jesucristo o de Alejandro Magno tienen algo en común, y es que están llenas de sucesos terribles».

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