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Los cursos arrancan como tributo a Valpuesta y su legado en Carmona

La exrectora de la UPO, fallecida en marzo, se erige en protagonista de la inauguración de unos cursos que nacieron de su mano. “Gracias a ella existe la Pablo de Olavide en Carmona”, defiende el alcalde del municipio, Juan Ávila

el 01 jul 2013 / 22:40 h.

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Juan Ávila, Fernando Rodríguez Villalobos, Vicente Guzmán y Miguel Ángel Gual Font, ayer durante la inauguración. / el Correo Juan Ávila, Fernando Rodríguez Villalobos, Vicente Guzmán y Miguel Ángel Gual Font, ayer durante la inauguración. / el Correo Si Carmona destila saber por sus calles cuando el calor aprieta no es sólo por su ADN o ese anhelo de ciudad universitaria que respira desde tiempos inmemoriales. Ese prestigio, grabado a fuego en las paredes del Palacio de los Briones, se debe al empuje de una “visionaria” –así la definió ayer, por ejemplo, el alcalde de Carmona, Juan Ávila– que supo entender la idoneidad de traer la Universidad Pablo de Olavide a otro rincón de la provincia más allá de la capital. Fue gracias a Rosario Valpuesta, la que fuera rectora de la universidad, con la que se dio forma a los Cursos de Verano de la UPO en Carmona, que ayer dieron su pistoletazo de salida con alusiones a la que fue su creadora, que falleció repentinamente en marzo. “Gracias a ella existe la Olavide en Carmona”, dijo el alcalde, mirando a Fátima, la hija de Rosi –como la llamaban sus más allegados–. Ávila no fue el único en loar la trayectoria de Valpuesta. “En nuestro ADN, o más bien en nuestra sangre,llevamos parte de ese papel transformador que le imprimió Valpuesta”, acompañó en ese ensalzamiento de su figura el rector de la UPO,Vicente Guzmán, que destacó la puesta en marcha del curso De la democracia representativa a la democracia real, idea que nació de la propia Rosario Valpuesta y que ha puesto en práctica el actual rector mano con mano con la catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la UPO, Lina Gálvez. Guzmán resaltó así, ya en alusión a este curso, la premisa de que “el ciudadano es el único protagonista posible en democracia y los demás son meros administradores de su poder”. Partiendo de ese modelo, mostró su malestar por el modelo de becas que se pretende implantar desde Madrid y “que rompe el principio de igualdad”, a la par que reivindicó el valor de una universidad pública que “siempre es mejorable”. También hizo una breve reseña de la filosofía de unos cursos que buscan ser un complemento a la oferta reglada y que se adentre en temas actualidad.Es el caso Coaching en el ámbito educativo, organizado por Gema Sancho; La cata de aceite de oliva virgen. Cultura y maridaje, que dirige Juan Antonio Morillo Ruiz, gerente del Centro Cultural del Olivo Basilippo;y Seguridad vial en el ámbito laboral, impartido por el fiscal delegado de Seguridad Vial de Andalucía, Luis Carlos Rodríguez León, que junto al de democracia real, comenzaron ayer en las aulas del Palacio de los Briones. La inauguración también contó con uno de los 70 mecenas que colaboran en la celebración de estos 48 cursos. El presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, defendió que no se equivocó cuando apostó por una iniciativa que destaca “por la calidad del profesorado y los cursos” y por ese “tufillo de energía positiva” que destila la sede de la Olavide en Carmona. Una sede que, tanto el rector como el alcalde, señalaron que verá ampliada su oferta y además para todo el año.La celebración de más cursos o incluso la posibilidad de que se imparta un grado en Carmona están entre las opciones. El secreto, en principio, no se desvelará hasta dentro de unas semanas. "No descarto una enseñanza universitaria en Carmona" El rector de la Universidad Pablo de Olavide (UPO),Vicente Guzmán, es agradecido. No se cansa de valorar el papel de Rosario Valpuesta y, lejos de mantener lo que ya hizo en Carmona, desea ampliarlo. Incluso, quién sabe, con un grado universitario impartido en la villa. –Quien hable de los cursos, cita la figura de RosarioValpuesta. –De ella fue la idea de crear la sede y comenzar los cursos en 2003. El reto es seguir el espíritu de unos cursos diferentes, más abiertos a las personas en general, no sólo los universitarios, y que aborden temas que preocupan a la sociedad, como los movimientos sociales, el momento por el que pasa el periodismo o los bebés robados. –¿Se puede mantener esta enseñanza en tiempos de crisis? –Si las cosas se hacen bien siempre hallan apoyo vía estudiantes o vía patrocinio. Se puede sostener, pero hay que ser inteligentes y no tirar la casa por la ventana. –Hace años que se habla de dar más presencia de la UPO en Carmona, ¿por dónde van los tiros? –Los tiros van por dos actuaciones. Una es que la sede tenga más actividad anual, con congresos y seminarios o que empresas celebren allí sus encuentros anuales. También hay otra posibilidad, con la que hay que ser prudentes: que se sume un nuevo actor y se plasme en nuevo centro educativo. Eso permitiría potenciar la sede. –Tal vez un grado en Carmona... –Eso no es descartable. –Se habló de ciudad universitaria en tiempos de bonanza. –Eso será difícil de realizar, pero no quita que pongamos una enseñanza universitaria aquí, siempre que no nos volvamos locos. No se trata de hacer un campus.

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