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Cultura

Los demonios de la patria

Leviathan *** Sección oficial. Rusia 2014141 min.Dirección:Andrey Zvyagintsev Intérpretes:Vladimir Vdovichenkov, Elena Lyadova, Aleksey Serebryakov, Roman Madyanov

el 08 nov 2014 / 15:34 h.

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Descubrimos el cine de Andrey Zvyagintsev en este Festival de Sevila hace una década, cuando presentó El regreso. Cuatro años después confirmó que se trataba de uno de los realizadores más personales y potentes del actual cine ruso con Izgnanie, y hace sólo dos nos convenció definitivamente de su talento y dominio de la cámara y la narración con la espléndida y fascinante Elena. Su cuarto y consecutivo film lo estrena de nuevo entre nosotros, tras lograr en Cannes el premio al mejor guión. Una vez más se trata de un intenso thriller en el que denuncia los entresijos de una sociedad podrida por una política infame consecuencia de un pasado dominado por la corrupción y el abuso de poder. Todo su contenido podría resumirse en una secuencia en la que varios cuadros de los padres de la patria rusa, Lenin y Gorbachov entre ellos, sirven como blanco en un improvisado campo de tiro. Un hombre sencillo tiene aparentemente controlada su existencia cuando va paulatinamente experimentando la desolación que supone ir poco a poco perdiéndolo todo, casa, familia, amigos y dignidad, merced a la ambición desmedida de un alcalde en el que la delgada línea que cada vez más parece separar a un mafioso de un gestor político prácticamente ha desaparecido. La justicia al servicio de los intereses políticos y personales de unos personajes que no son sino herederos de un sistema corrupto, y que poco o nada se distinguen de los que nos estamos acostumbrando a ver aquí y en otros países de nuestro entorno. Si Leviathan fuera un gráfico tendría forma de montaña en pico, porque Zvyagintsev logra arrancar con fuerza, al son de la música de Akhnaton de Philip Glass acompañando poderosas imágenes de naturaleza rabiosa y salvaje, para a partir de ahí ir atrapando nuestro interés con una trama de tintes judiciales, y pasar después a una intriga pasional y un drama familiar que va desinflando la inquietud que nos ha provocado hasta ese momento, transitando incluso momentos muertos y dejando escapar la atracción que habíamos ido experimentando. Pero encontramos de nuevo al director de imágenes potentes, encuadres y movimientos de cámara elegantes y precisos y una iluminación bien matizada, a través de los cuales sus atractivos personajes van deshilvanando una historia en la que enfrentarse a estos demonios modernos les va a resultar muy caro.

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