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Los despidos de embarazadas

Por si alguien tuviera dudas sobre la necesidad de incidir en la legislación garantista de los derechos de la mujer, aquí van unos datos del ámbito laboral que ilustran acerca de la precariedad en la que viven muchas trabajadoras andaluzas. En lo que va de año, las denuncias por despidos de mujeres embarazadas se han duplicado...

el 15 sep 2009 / 10:06 h.

Por si alguien tuviera dudas sobre la necesidad de incidir en la legislación garantista de los derechos de la mujer, aquí van unos datos del ámbito laboral que ilustran acerca de la precariedad en la que viven muchas trabajadoras andaluzas. En lo que va de año, las denuncias por despidos de mujeres embarazadas se han duplicado y han pasado de un 17% del total de reclamaciones en los primeros meses de 2007 a poco más del 30% del presente año. La cifra es aportada por el servicio de defensa legal del Instituto Andaluz de la Mujer, que alude a la recurrente crisis económica para explicar el sustancial aumento en el número de consultas ligadas a la resolución de contratos. La conclusión es estremecedora, pero nada extraña si se atiende al día a día de cualquier despacho laboral: en tiempos turbulentos, las mujeres embarazadas son las primeras en ser despedidas. Algunos empresarios se dejan de zarandajas y optan por echarlas y pagar las indemnizaciones por despidos improcedentes, aunque eso implique atropellar los derechos de sus empleados. Y eso si se cuentan las situaciones que afloran, pues en los registros no se menciona ese amplísimo mercado sumergido en el que trabajan muchas mujeres, en especial en el sector doméstico. Ahí no hay casi ni que despedirlas: en ocasiones, basta con enseñarles la puerta. Eso no significa que las nuevas leyes de conciliación de la vida familiar y laboral estén fracasando. Al contrario, están permitiendo un cambio en los hábitos de trabajo y amparando una nueva realidad social que hasta no hace mucho parecía imposible de cumplir. Los códigos de valores están transformándose y lo que hace unos años se antojaba extraño -jornadas reducidas, reparto de los permisos de paternidad con los padres...- ahora forma parte de nuestra vida cotidiana, por mucho que algunos se hayan anclado en mentalidades arcaicas ya superadas.

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