Economía

Los divorciados tendrán que pagar la hipoteca a medias

El Tribunal Supremo, en una sentencia que crea jurisprudencia, entiende que es una deuda de la sociedad de gananciales y no una carga del matrimonio.

el 24 abr 2011 / 16:21 h.

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El Supremo estima el recurso de un hombre contra un fallo de la Audiencia de Valencia.
El Tribunal Supremo ha establecido que el pago de las cuotas de la hipoteca contratada por ambos cónyuges para adquirir la vivienda familiar constituye una deuda de la sociedad de gananciales y no una carga del matrimonio, por lo que en caso de divorcio deberán ser abonadas al 50% entre éstos.

 

La Sala de lo Civil del alto tribunal ha valorado el interés casacional de un recurso interpuesto por un divorciado, que solicitaba extinguir la sociedad legal de gananciales y que los bienes que existieran a nombre suyo y de su ex esposa se distribuyeran a partes iguales, así como las cargas que gravitaban sobre el matrimonio.

En una sentencia de la que fue ponente la magistrada Encarnación Roca Trías, el Supremo se hace eco de las anteriores contradictorias que han emitido diferentes Audiencias Provinciales en relación con el carácter que ostenta la hipoteca que grava la vivienda familiar en caso de disolución de sociedad de gananciales.
De este modo, ha fijado que el pago de las "cuotas de la hipoteca correspondiente a la contratada por ambos cónyuges para la adquisición de la propiedad del inmueble destinado a vivienda familiar constituye una deuda de la sociedad de gananciales, y no una carga del matrimonio". En casos de cese de la convivencia por divorcio o separación, reconoce que debe primar la protección de los hijos aunque este criterio haya producido como resultado, "no deseable en general", dejar de lado las reglas del régimen de bienes que rigen la forma de adquisición del matrimonio. En cualquier caso, reafirma que la hipoteca no constituye carga familiar sino que afecta al aspecto patrimonial de las relaciones entre los cónyuges, y añade que esta solución ya fue adoptada por el artículo 231.5 del Código Civil de Cataluña.

Además, explica que deben distinguirse dos tipos de gastos que pueden afectar a la vivienda familiar: de una parte, los relacionados con la conservación y mantenimiento del inmueble destinado a vivienda familiar, que sí tienen la categoría de gastos familiares aun después de la disolución del matrimonio, y, de otra, el pago de las cuotas del préstamo que ha permitido que ambos cónyuges hayan accedido a la propiedad por mitad del local destinado a vivienda en tanto que bien ganancial, que está relacionado con la adquisición de la propiedad del bien y debe ser relacionado y resuelto de acuerdo con el régimen de bienes correspondiente a cada matrimonio.

Así, el Supremo ha estimado el recurso de Javier M.D. contra la sentencia dictada en 2007 por la Audiencia Provincial de Valencia que imponía al progenitor una mayor contribución al pago del préstamo hipotecario teniendo en cuenta sus posibilidades económicas y considerándolo como "aportación dentro de la pensión alimenticia". Antes de acudir al Supremo, recurrió a la Audiencia Provincial la decisión de un juzgado de Lliria (Valencia) que ordenó que pagara el 80% de las cuotas mensuales.


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