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Los dos regalos de cada día

Ante la baja de Kanouté, Manzano tiró de los dos delanteros que le quedaban, formando con un 4-4-2. Una vez más, hacer goles en campo contrario no sirvió para ganar.

el 26 feb 2011 / 22:18 h.

El Sevilla lleva varias semanas acercándose con determinación hacia un patrón de juego. Éste no es ni elegante ni bonito, pero al menos parece que el equipo tiene claro hasta dónde llegan sus cualidades. Pero todo este proceso es imposible de completar si continuamente se conceden regalos en defensa y todos ellos se concretan en gol del rival, tal y como pasó ayer con las desaplicaciones de Dabo y de su sustituto, Sergio Sánchez.

En la ‘nueva defensa' de cada día, destacó la solvencia de un Fazio que está cogiendo confianza con el poquito de continuidad que lleva deseando durante años.

Sin Kanouté, la transición de juego desde el centro del campo a la delantera pierde un eslabón, y es que por mucho que Negredo y Luis Fabiano se descuelguen para ayudar a los centrocampistas, sus cualidades en este sentido no son como las del malí. Eso lo notaron los mediocentros y el equipo se resintió. Durante casi todo el partido el Sevilla careció de elaboración en el centro del campo, y sólo cuando empezó el reparto de golpes se pudo ver a un equipo mejor que su rival.

Tras recibir el gol de Reyes, Manzano se conformó con el empate y el goal-average a favor e incluso sustituyó a Luis Fabiano por Renato, con el objetivo de tapar el centro del campo y dejar que pasaran los minutos.

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