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Los efectos colaterales de Tirado

De cercano y profesional a víctima de todos los recelos. El caso Mari Luz ha salpicado la trayectoria del juez Rafael Tirado. Una madre cuya hija de 4 años ha sido objeto de presuntos abusos sexuales por parte de su padre clama a la Audiencia que revise su caso.

el 15 sep 2009 / 03:01 h.

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F.V. / E.P.

De cercano y profesional a víctima de todos los recelos. El caso Mari Luz ha salpicado la trayectoria del juez Rafael Tirado. Una madre cuya hija de 4 años ha sido objeto de presuntos abusos sexuales por parte de su padre clama a la Audiencia que revise su caso. Tirado absolvió al progenitor.

El asunto es delicado, como todo lo que tiene que ver con la Justicia, con sentencias y recursos. Pero lo que está claro es que los efectos colaterales del caso Mari Luz, sobre los que deberá pronunciarse el Consejo General del Poder Judicial -dictaminando si Rafael Tirado, juez instructor de una de las causas contra el asesino de la niña de Huelva, es mercedor o no de una sanción grave- están ya dejándose notar.

Poco a poco se va alumbrando una especie de revisionismo judicial sobre el trabajo de Tirado, alentado en buena medida por la propia presión que se ejerce desde los medios de comunicación. Y en este contexto enrarecido ha saltado a la palestra un caso no por antiguo menos polémico. En 2004, una niña de 4 años ingresaba en el hospital de Valme y tras su examen, los médicos arrojaban un parte de lesiones por presuntos abusos sexuales.

Comenzó entonces un calvario para los padres, que primero se vieron privados de la pequeña y, al poco, dinamitaban su relación al imputársele al padre los presuntos abusos.

El asunto lo juzgó Tirado en su tribunal, el Penal número 1. Y el pasado septiembre, más de tres años después, hubo sentencia. El juez Tirado absolvió al imputado al "no poderse demostrar el ánimo libidinoso del progenitor". A resultas del fallo judicial, se levantaron las cautelas que impedían al padre relacionarse con su hija, algo que ni la madre de la pequeña ni su abogada, María Luisa Alcalde, entienden. "La sentencia es sorprendente, primero porque desprotege a la menor, en shock traumático por todo lo vivido y sin preparación psicológica ni ganas de mirar a la cara a su padre, y segundo porque no ha tenido en cuenta los testimonios de la propia niña, que en el juicio relató lo que le hacía en ausencia de su madre".

Viendo lo enrarecida que está la Justicia, o más bien su burocracia, la madre de esta niña ha aprovechado para dar la voz de alarma ante lo que considera un fallo "injusto", sobre todo por si la corriente mediática pudiese acelerar el caso, que está recurrido desde el pasado octubre ante la Audiencia, "pero aún no sabemos ni qué sección se hará cargo", explica su letrada. "Y lo más urgente -agrega- es que el nuevo juez acepte levantar de nuevo las medidas cautelares, de modo que le impidan al padre acercarse a la chica, por cuyo estado psicológico pareciera que no se está velando".

"La niña fue entregada este miércoles, ni le cuento cómo iba, al padre porque se estipuló que todas las vacaciones las pase con él, más una vez cada 15 días", relata. Y en verano, más de lo mismo, pero durante un mes. La madre, desquiciada, reconoce que tiene "miedo de que pueda hacerle algo incluso más grave".

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