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Los efectos de la cumbre europea sobre España se evaporan

el 06 jul 2012 / 20:22 h.

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Flaco favor hizo el presidente del Banco Central Europeo (BCE). Mario Draghi, el pasado jueves a España. Sus tajantes declaraciones de que no comprará deuda de los países más atacados contrarrestaron de manera abrupta la mejoría en los mercados lograda gracias a los avances alcanzados en la cumbre europea del 29 de junio. Así, el Íbex 35 se dejó ayer un 3,1% que eleva hasta el 5,1% el retroceso acumulado en la semana, marcada por la tibieza de las medidas de estímulo del supervisor para luchar contra la recesión y por las trabas de Finlandia a los acuerdos de la última cumbre.

No ayudó tampoco conocer que España seguirá como garante del crédito europeo de hasta 100.000 millones que recibirá la banca incluso cuando entre en vigor la recapitalización directa a cargo del fondo de rescate y la ayuda deje de computar como deuda. Ello significa que si alguna entidad no devuelve los préstamos será el Estado el que deba asumir las pérdidas.

“El mecanismo europeo de estabilidad (MEDE) puede, si así se decide, adquirir acciones de un banco, pero sólo con la garantía plena del Estado afectado”, indicó ayer un alto funcionario europeo. “Lo que se logra es evitar el impacto de ese préstamo en la ratio de deuda pública. Pero el riesgo sigue siendo del país y no del MEDE”, agregó.
El selectivo selló la última sesión semanal en la cota de los 6.700 enteros en un contexto de crispación en los mercados de deuda soberana ante la incapacidad de los líderes europeos para zanjar la crisis, que ha tensado la prima española hasta los 563 puntos, con lo que el interés del bono español a diez años roza el 7%.
Grecia fue rescatada el 23 de abril de 2010 cuando su prima de riesgo estaba en 580 puntos básicos –cerró en 562–, aunque el rendimiento de su bono a diez años aguantó hasta el 8,7%, por encima del 8,3% que llevó a Irlanda a pedir auxilio, pero por debajo del 9,7% que llegó a soportar Portugal.

El resto de principales plazas del Viejo Continente también echaron el cierre en números rojos pero aguantaron el tipo mejor que Madrid, incluyendo Milán (-2,5%). Fráncfort y París cedieron un 1,6% cada una y Londres ha retrocedido un 0,62%. El euro por su parte, acentuó su depreciación respecto al dólar hasta 1,2268 billetes verdes. En el parqué, las acciones de BBVA se desplomaron un 5% lastradas por la penalización generalizada al sector financiero y por la cotización de los 238,6 millones de nuevos títulos del canje de bonos convertibles con los que la entidad ha ampliado capital en un 4,6%.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, trató de lanzar un mensaje de tranquilidad pese a la situación, al afirmar que siempre hay que mantener el horizonte de la estabilidad, tanto cuando sube la bolsa y baja la prima de riesgo como cuando el escenario es el inverso. “Hay que tratar de mantener esa serenidad y saber lo que tenemos que hacer”, señaló, tras recordar que el consejo europeo marcó una senda a corto, medio y largo plazo que se debe cumplir “en su tiempo y a tiempo”.

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