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Los efectos de la lucha interna en el PSOE

En política, como en otros órdenes de la vida, tan importante como ser es parecer y por eso hay que cuidar tanto las formas como el fondo de lo que se dice y se hace. Esta reflexión seguramente sea compartida por la Junta de Andalucía y por el Ayuntamiento de Sevilla, pero desde luego no la llevan a la práctica en las relaciones que mantienen ambas instituciones entre sí.

el 15 sep 2009 / 18:38 h.

En política, como en otros órdenes de la vida, tan importante como ser es parecer y por eso hay que cuidar tanto las formas como el fondo de lo que se dice y se hace. Esta reflexión seguramente sea compartida por la Junta de Andalucía y por el Ayuntamiento de Sevilla, pero desde luego no la llevan a la práctica en las relaciones que mantienen ambas instituciones entre sí. El ejemplo se ha visto esta misma semana cuando, en un plazo de 48 horas, tres delegados provinciales de la Junta han aprovechado intervenciones ante los medios para hacer públicas sus discrepancias con las actuaciones emprendidas desde el Consistorio hispalense. Así, el delegado de Empleo, Antonio Rivas, arremetió el domingo contra las políticas de inserción laboral del municipio; la de Transportes, Salud Santana, dejó caer el lunes por la tarde que por culpa del Gobierno municipal los usuarios de Tussam no se beneficiarán de rebajas en el precio del billete del Metro y, por último, el martes al mediodía el delegado de Cultura, Bernardo Bueno, insinuó (¿y porqué no lo hizo antes?) que la corporación debería hacerle caso al organismo de la Unesco que ha mostrado sus reticencias a la construcción de un rascacielos en el sur de la Cartuja. Seguramente no haya ninguna intencionalidad aviesa en la coincidencia de estas críticas, pero desgraciadamente para ellos lo parece. Más si cabe cuando se trata de tres delegados que apoyan al secretario provincial del PSOE, José Antonio Viera, en su pugna interna con el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín. Un regidor que, por cierto, les ha respondido, en dos de los casos, con una frase que mezcla a partes iguales irritación y displicencia: "Ya hablaré con su jefe". Vista la situación, el PSOE debería reflexionar sobre el mensaje de desunión que se está ofreciendo a la opinión pública, pues con situaciones así se dan argumentos a quienes piensan que la bronca interna en el PSOE de Sevilla está contaminando y lastrando el servicio que se presta a los ciudadanos desde las instituciones. Alguien debería cortar de raíz este dislate.

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