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Los elegidos del presidente

Se disparan las quinielas sobre quién será candidato en 2012

el 22 mar 2010 / 21:36 h.

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José Antonio Griñán explicó ayer a los periodistas, justo antes de comunicar a la dirección del PSOE andaluz los cambios en el Gobierno, por qué había renovado a su equipo un año después de configurarlo. Busca, confesó, un impulso político y reforzar el área económica ante una posible "recuperación inminente" de la crisis económica. Cuenta "con dos piezas importantísimas en el partido", dijo aludiendo a Mar Moreno y Luis Pizarro. Seguirá apostando por la Educación y quiere una consejería de Hacienda y Administración Pública que controle el gasto y prime la austeridad.

"Esta es la explicación del nuevo Gobierno", apuntó, no sin antes dar las gracias al equipo saliente por su "excepcional" trabajo. Es su explicación. Pero Griñán no podrá controlar una cascada de lecturas de sus movimientos. La que sin duda más utilizará la oposición y que ayer salió rápido a cortar el vicesecretario general del PSOE andaluz, Rafael Velasco, es aquella que ve en el ascenso de Mar Moreno una apuesta porque ella sea el recambio de Griñán en las próximas elecciones autonómicas, en 2012. Con ese mismo argumento muchos, no sólo en la oposición sino también en el PSOE, trataron de convencer a Griñán para que no la recuperara en su Gobierno. Él entonces no hizo caso. Tampoco ahora parece importarle que se entienda que aupando a Moreno -que para muchos sigue llevando la etiqueta de la elegida de José Luis Rodríguez Zapatero en clave sucesoria- siembra dudas sobre si será o no candidato. Y no le importa porque, dicen los socialistas más próximos al presidente, que él tiene absolutamente claro que se medirá a Javier Arenas dentro de dos años. Digan lo que digan las encuestas, aseguran. Claro que quedan dos años y claro que Griñán ha tenido oportunidad este fin de semana de hablar directamente con Rodríguez Zapatero sobre sus planes de Gobierno.

Sin cuotas. El nuevo gabinete que hoy estrenará Griñán cuenta con sólo cuatro de los consejeros que eligió Manuel Chaves en su último equipo. Pero quien fue su mano derecha en el partido durante toda la etapa anterior, sigue ocupando un puesto relevante, ahora reforzado. Sólo queda él: Luis Pizarro. Griñán marca distancias. Han caído el resto de quienes supuestamente estuvieron en aquel núcleo duro que gestó el relevo hará el Domingo de Ramos un año. Los llamaron "los apóstoles de la sucesión" (Antonio Fernández y Martín Soler) porque tomaron claramente partido por Griñán frente a otras opciones y ahora no están en su equipo. Sin embargo, quienes no ocultaron que hubieran preferido a Mar Moreno -Francisco Álvarez de la Chica o Clara Aguilera- están hoy en el núcleo duro del presidente. ¿Por qué? "Eso sólo Griñán lo sabe", aseguran desde su entorno. Él ahora no ha tenido que consultar más que con su almohada, libre de dar explicaciones en el partido, donde es desde hace poco más de una semana "el capitán", el secretario general, "el líder".Y tan libre que ni siquiera ha sido preso de las cuotas territoriales que tanto coartaban los equipos de Manuel Chaves. De hablar con los secretarios provinciales del PSOE nada de nada, aseguraron ayer los socialistas. Seis mujeres y seis hombres que dan sitio en el Ejecutivo a las ocho provincias andaluzas si se mirara su lugar de nacimiento o de afiliación al PSOE pero que no son voces de los líderes locales. De ahí que los socialistas de Sevilla no ocultaran ayer que están molestos por su escasa presencia en el Gobierno, por más que Montero o Martínez Aguayo pudieran ser cuota sevillana.Griñán ha dado órdenes para que acabe de una vez la sensación de interinidad o transición que ha impregnado a su equipo desde que él mismo se enredara en el debate del liderazgo o la bicefalia en el PSOE andaluz. Quiere que hoy tome posesión el nuevo Gobierno y que el próximo martes se terminen ya los nombramientos en lo que respecta al segundo nivel del organigrama. Griñán comienza a cumplir además una de las promesas más atractivas de su discurso de investidura, aquella que apuntó a la renovación de la administración autonómica, más eficiente, con menos cargos políticos y más profesional. Ya suprimió las vicepresidencias, un total de quince direcciones generales y ahora dos consejerías. Supuestamente eso conllevaría que desaparezcan 16 delegaciones provinciales, aunque el decreto de estructura del nuevo Gobierno aún no se conoce. En clave de partido, Griñán ha resuelto con Espadas el recambio de Sánchez Monteseirín aunque Granada deberá elegir nuevo líder al entrar Álvarez de la Chica en el Gobierno.

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