Local

Los escándalos acorralan al PP de Rajoy

La política española depara estos días una de las situaciones más paradójicas de los últimos años. A pesar del escenario de crisis galopante que está sufriendo el país, el partido gobernante, el PSOE, no está sufriendo el desgaste ciudadano que se presupone a una situación así y, sin embargo, es el principal partido de la oposición...

el 15 sep 2009 / 22:20 h.

La política española depara estos días una de las situaciones más paradójicas de los últimos años. A pesar del escenario de crisis galopante que está sufriendo el país, el partido gobernante, el PSOE, no está sufriendo el desgaste ciudadano que se presupone a una situación así y, sin embargo, es el principal partido de la oposición, el PP, el que está sufriendo un descrédito tan grave que da la impresión de que ha llegado a un punto de no retorno.

La razón se puede ver cada día en las primeras páginas de los periódicos y de los portales de internet y en los informativos de radio y televisión. El Partido Popular, y su líder Mariano Rajoy, se están viendo salpicados de una forma continuada por una retahíla de escándalos en el que se mezclan casos de espionaje político con tramas de corrupción y con irregularidades fiscales como las que se han llevado por delante a un candidato electoral gallego. En los dos primeros casos hay un nexo común geográfico: la Comunidad de Madrid, gobernada por Esperanza Aguirre y cuya turbiedad puede enterrar definitivamente las aspiraciones de Rajoy (y, por cierto, las de Aguirre) de hacerse con el Gobierno de España.

El presidente del PP pasará dentro de menos de un mes la reválida de las elecciones en el País Vasco y en Galicia, pero en vez de hacerlo con un partido unido y con el horizonte inmediato de una crisis que debería jugar a su favor, se ha topado con una descomposición interna galopante en Madrid que amenaza con extenderse al resto de España y hacer estallar a su formación. Ya no es sólo que un sector muy cualificado de su partido esté cuestionando el modo en el que intenta eludir su responsabilidad en el caso de los espías de Madrid.

Ahora tiene al juez Garzón y a la Fiscalía Anticorrupción investigando una trama de corrupción urbanística que, supuestamente, aprovechaba sus conexiones con dirigentes del PP para hacer negocios ilegales en Madrid y en Valencia. Rajoy no puede mirar a otro lado como si no ocurriera nada. O limpia su partido o los escándalos acabarán también con él.

  • 1