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Los esclavos de Franco

Las minas de Peñarroya, los astilleros de Cádiz y grandes obras como el Aeropuerto de Málaga o el Canal del Bajo Guadalquivir se nutrieron de 30.000 presos condenados a trabajos forzados.

el 25 nov 2010 / 19:58 h.

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En el Canal del Bajo Guadalquivir trabajaron entre 7.000 y 8.000 presos.
Las minas de Peñarroya (Córdoba), los astilleros de Cádiz o la construcción de parte de las pistas del Aeropuerto de Málaga se nutrieron, tras la Guerra Civil y hasta la década de los 50, de una mano de obra gratuita: la de unos 30.000 presos del franquismo condenados a trabajos forzados.

 

Pocas grandes empresas, públicas y privadas, y latifundistas andaluces se resistieron a echar mano de la "gran ETT" que se creó, en 1939, con el Patronato de Redención de Penas por el Trabajo, un organismo del Ministerio de Justicia donde los presos eran clasificados según su oficio y al que solicitaban "trabajadores esclavos" desde pequeños zapateros para hacer alpargatas hasta grandes constructoras.

Inicialmente, debían ser presos con condenas inferiores a seis años -aunque los hubo con penas más altas-, se les rebajaba la condena a cambio y teóricamente se les ingresaba un salario de entre 1,5 y 7 pesetas por día trabajado en una cartilla a la que sólo tenían acceso tras salir de prisión. En la práctica, según destaca el historiador el grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de CGT, José Luis Gutiérrez, muchos de ellos no percibieron nada y de su dinero nunca más se supo. De hecho, en grandes obras que duraron años como la del canal del Bajo Guadalquivir, muchos de los hasta 7.000 presos que trabajaron allí hasta 1950 siguieron hasta su terminación en 1967, ya como contratados, como una forma de ganarse la vida tras salir de prisión y ante la imposibilidad "de volver señalados a sus pueblos". La empresa en cuestión se hacía cargo de su manutención y vigilancia mientras duraba la obra aunque "hubo muchas fugas" y para acogerlos, en las obras del Ejército se usaron los cuarteles y en las civiles se crearon campos de trabajo con barracones.

La Asociación Andaluza de Memoria Histórica dedica, desde hoy y hasta el domingo en Sevilla, sus VI Jornadas al trabajo esclavo durante el franquismo, un tema que según Gutiérrez es especialmente "tabú" en la política sobre memoria histórica. "Ninguna empresa ha pedido perdón por usar esta mano de obra y mientras España reivindica a las empresas alemanas que utilizaron a españoles durante el nazismo que cumplan con sus compromisos de indemnización, aquí estos presos no tienen compensación por el trabajo forzado, sí pueden pedirla como represaliados por los años en la cárcel", dice.

El investigador subraya que el trabajo forzado no fue algo "coyuntural" sino "una de las instituciones básicas del franquismo" con un fin económico pero también para la "redención de los rojos, de ahí el nombre del Patronato". Ya durante la contienda, los apresados del bando republicano eran mandados por el Ejército nacional a reconstruir las trincheras o recoger las cosechas agrícolas para alimentar a las tropas, pero tras la Guerra se institucionalizó el sistema.

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