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Los escollos de la Liga de 90 puntos para el Sevilla

Al Sevilla no se le puede pedir que sea campeón de Liga, pero sí se puede dejar constancia de lo que hace falta para serlo. Y falta un puntito, unos cuantos más bien. Los que se van del Sánchez Pizjuán y los que alejan de la desorbitada media del Real Madrid y el Barcelona. 

el 29 nov 2009 / 00:20 h.

Davydenko estrecha la mano de Federer.
El Sevilla ha sumado 26 puntos en las primeras 12 jornadas. La media es de 2,1 puntos por partido y llevaría al equipo de Manolo Jiménez, al final de la temporada, con sus 38 partidos, a los 82 puntos. Si el Real Madrid gana hoy, el título de Liga, por media, podría estar en los 98 puntos; si lo hace el Barcelona, podría estar en los 95; y si acabara en empate el clásico, a 91. Es decir, lejos, muy lejos, de las posibilidades del Sevilla. Porque lo cierto es que la Liga de los Cristiano Ronaldo, Messi, Kaká, Ibrahimovic, Xavi, Benzema, Villa, Silva, Casillas, Luis Fabiano y Kanouté es cara, muy cara, probablemente demasiado cara para este Sevilla, muy buen Sevilla.

Ha dado la casualidad de que uno de los mejores equipos nervionenses de la historia se ha topado con los mejores Barça y Madrid de casi siempre, en puntuación al menos. Para que se hagan una idea, la media que acumula el Sevilla, que lo llevaría a los 82 puntos, le habría valido para ganar nueve de las 14 ligas que se han disputado con la fórmula de los tres puntos. El Deportivo llegó a alzar un Campeonato Nacional con 69 puntos (1999/00), el Barcelona, con 74 (1997/98) y el Valencia, con 75 (2001/02). Pero para alcanzar los 90 puntos no hay fallos posibles, y el Sevilla lleva un par.

No hay fallos posibles porque los de arriba no fallan, y menos en casa. Y en el Sánchez Pizjuán a los de Jiménez ya se le han escapado cuatro puntos, esos que permitirían sumar más de 90. Empató ante el Espanyol y empató ayer ante el colista, el Málaga. Es esa, por ahora, la asignatura pendiente del equipo hispalense. Los partidos de casa ante los equipos modestos. El peligro es no ver la amenaza donde parece no haberla. Vaya si la hay.

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