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Cultura

"Los escritores nos perdemos muchas cosas por contarlas"

vuelve a la narrativa breve con ‘Escritores', que verá la luz en El Olivo Azul.

el 10 oct 2011 / 20:13 h.

A los escritores españoles se les acusa a menudo de mirarse demasiado el ombligo y caer una y otra vez en la tentación de contar la vida de personajes que son, ¡cómo no!, escritores. Salvador Gutiérrez Solís, cordobés de 1968 y narrador de muy estimable trayectoria, no sólo no acepta de buen grado el reproche, sino que defiende el legítimo derecho a abandonarse a eso que llaman metaliteratura. de hecho, su última obra, que llegará en unos días a las librerías, lleva por título Escritores (El Olivo Azul) y va de novelistas, poetas y demás fauna letraherida.

"La metaliteratura, como el metacine, el metacomic y todo lo que sea analizar desde dentro tu propia profesión, siempre me ha parecido un ejercicio interesante, y de paso le das claves al lector de los entresijos del mundillo literario", comenta Gutiérrez Solís. Como personajes, yo siempre he tenido la teoría de que los escritores son personas un poco extrañas, capaces de vivir muchas vidas y al mismo tiempo de pasarse la suya delante de la pantalla de un ordenador. En eso somos un poco bipolares, somos testigos del mundo y renunciamos un poco a él. Nos perdemos muchas cosas por contarlas".

Como claro antecedente de este Escritores, es imposible no pensar en otros libros del cordobés, en concreto los que constituyen la saga del novelista Malaleche, un curioso personaje que satiriza el ámbito de las letras con tanta puntería como acidez. "Algunos cuentos de Escritores vienen de materiales de derribo de la saga Malaleche, sobre los cuales he construido historias nuevas. Pero Malaleche sigue de año sabático, pensando una de esas novelas suyas que yo preferiría que no me enviara nunca, pero que sospecho va a llegarme en cualquier momento. Tiene mucho material inédito dispuesto a ver la luz", advierte.

No son los únicos libros de Gutiérrez Solís que vienen a la memoria buceando por las páginas de Escritores. Así, la pieza titulada El torero escritor permite pensar en la biografía Barnaby Conrad , Una pasión española, donde el autor se aproximaba al mundo taurino. "Es una espina clavada que tengo, no sólo por ser aficionado, sino porque creo que desde Hemingway no se ha hecho nada con rigor sobre el mundo de los toros desde la literatura", explica.

"Ese mundo, tan brutalmente plástico, tan intenso, lleno de personajes y situaciones estrambóticas, no ha dado de sí todo lo que podría. Siento que me pesa esa deuda, y estoy seguro de que acabaré escribiendo una novela taurina, pero no sobre los grandes nombres, sino sobre alguno de esos toreros que a lo sumo llegaron a tener un par de tardes de gloria", agrega.

A la espera de ese deseado desquite, Gutiérrez Solís se lo pasa de miedo contando las peripecias de un novelista caníbal, un detective con veleidades líricas, poetas malditos y narradores que sueñan con empezar de nuevo. Un zoo de tinta y papel que los propios compañeros de oficio del cordobés se toman con buen humor. "Desde la segunda entrega del Malaleche, a veces tengo la sensación de ser como Torrente, son muchos los amigos que me piden aparecer en mis historias a modo de cameos. Hasta ahora no he tenido a ningún enfadado, todo el mundo que se siente retratado se lo toma muy bien. Por otro lado, el Malaleche no pretende ser sangriento, se mueve más en el terreno del humor, la ironía y la diversión. Demasiado tenemos encima quienes nos dedicamos a esto, como para encima recibir puñaladas", añade.

El éxito y el fracaso son dos ideas muy presentes en las páginas de Escritores, algo que Gutiérrez Solís ve normal. "El 95% de nuestro trabajo es solitario, no tenemos a diario un público que nos aliente o nos abuchee. Un escritor con una trayectoria impresionante puede tener en su vida cinco o seis reconocimientos, y el resto es tesón, continuidad y trabajo. ¿Qué es el éxito, vender mucho, tener buenas críticas? Yo lo tengo claro: es seguir teniendo motivación para escribir después de una larga carrera. Mi sueño es seguir siendo escritor a los 80 años", asegura.

De momento, Gutiérrez Solís ya anuncia nueva novela para la próxima primavera, en su editorial habitual, Destino, y con una trama alrededor del tránsito de la juventud a la edad adulta, el peterpanismo y sus desencantos. "Será una apuesta muy diferente, pero yo siempre ando así, dando el salto de una cosa a otra", apostilla.

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