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Los etarras cambian de objetivo

La Guardia Civil en Andalucía sólo había sido diana en un atentado de la banda, en 1991.

el 13 feb 2010 / 19:40 h.

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La casa cuartel de Atlanterra, en Zahara de los Atunes, objetivo de ETA.
ETA quería atentar contra el cuartel de la Guardia Civil de la playa de Atlanterra, en Zahara de los Atunes (Cádiz). Esta vez, la banda había reorientado su plan, porque sólo en una ocasión previa, en 1991, la Benemérita había sido foco directo de los terroristas. Fue en el acuartelamiento de Torremolinos (Málaga), donde un coche bomba con 35 kilos de explosivo situado frente al edificio dejó cuatro heridos leves, entre ellos, una niña. En sus 50 años de militancia sangrienta, ETA sólo había vigilado "superficialmente" otros cuarteles en las provincias de Sevilla y Granada. El Instituto Armado no entraba en sus planes aquí, no al nivel de Castilla y León o Aragón, las dos regiones donde más agentes han caído en los últimos años.

¿Has variado entonces los intereses de los etarras en la comunidad? Desde Interior estiman que no, que el hecho de situar a la Guardia Civil en la diana también en la comunidad se debe a la orden dada por la cúpula de la banda de "atentar contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y dirigentes de PSOE y PP, preferentemente". Como objetivo secundario estarían "las infraestructuras, como oleoductos y aeropuertos, o eventos importantes". Esta última directriz concuerda con la posibilidad de atentar en Cádiz y San Fernando coincidiendo con los actos del Bicentenario, un motivo reconocido por la Delegación del Gobierno.

"Andalucía es un referente por ser la región con más guardias, a los que se tiene especial afecto en esta tierra, y estaba junto a Portugal, y en una zona de veraneo de numerosos políticos... Zahara era un objetivo que casaba bien con sus intereses", sostienen desde el ministerio que gestiona Alfredo Pérez Rubalcaba, una casa que ha tenido que enterrar en estas décadas a 210 guardias civiles asesinados por ETA.

Hasta ahora, la comunidad andaluza tenía tres objetivos bien señalados por el terror, con 11 muertos y 45 heridos como saldo en los últimos 20 años: el turismo, los militares y las personalidades. Las campañas veraniegas de atentados de poca potencia, que minaban el ánimo de los turistas extranjeros y buscaban un golpe económico a una de las principales economías del país, se cebaron especialmente con Málaga, en cuya provincia se han llevado a cabo 25 atentados desde 1979. Hubo años de hasta nueve bombas consecutivas en hoteles y paseos marítimos. El último se produjo en 2008, tras seis años de tregua para la comunidad, con un explosivo colocado en La Carihuela, Torremolinos. En el caso de objetivos militares, destacan las cuatro víctimas mortales (un funcionario, dos reclusos y un visitante) que causó un paquete bomba enviado a cárcel de Sevilla. En el 96 un sargento de Ingenieros murió cuando iba camino de Cerro Muriano (Córdoba), por una bomba con control remoto, y un peluquero civil falleció en el atentado contra una furgoneta militar camuflada en Granada, en el 87, que dejó ocho heridos más. A ellos se suma el teniente coronel médico Muñoz Cariñanos, asesinado en Sevilla en 2000. Objetivos políticos han sido muchos y muy señalados los que se han seguido y se han conseguido en Andalucía: el fiscal jefe del TSJA, Luis Portero, el concejal del PP de Málaga José María Martín Carpena, el matrimonio sevillano Alberto Jiménez Becerril, edil del PP, y la procuradora Ascensión García Ortiz -"En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajada limpia", dijo entonces Iñaki de Juana Chaos-, los dos concejales populares que se salvaron en Rincón de la Victoria... El peor momento para el azote terrorista en Andalucía fue el periodo inmediatamente posterior al fin de la tregua de 1999. En menos de un año, ejecutó ocho atentados, cinco frustrados.

Zona de paso. No se detectaron estructuras estables de la organización hasta 1992, cuando ETA planeó el boicot de la Expo de Sevilla. Tras ese lapso, "no han tenido una estructura verdaderamente estable" en la región, salvo el comando que durante meses hizo pasar a sus miembros por universitarios en la capital andaluza, hasta asesinar a Cariñanos. "Andalucía es más tierra de ida y vuelta que de infraestructura fija", sostienen en Interior.

La última amenaza grave que sufrió la comunidad fue la localización, en junio de 2007, de una furgoneta con 130 kilos de explosivo en Huelva, con la que se quería atentar en Málaga o Almería. Cuando se detuvo en mayo de 2008 a Francisco Javier López Peña, Thierry, se supo su orden de atentar contra un "edificio emblemático" de Andalucía. La última acción de ETA en el sur fue el intento de fuga en Huelva, en junio de 2009, del etarra que intentó matar al Rey. Entonces fue detenida una onubense, Juana Orta, por albergar a presuntos etarras en su vivienda.

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