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Los ex jefes de la CIA piden a Obama que no investigue las torturas de la era Bush

Siete ex directores de la agencia de espionaje advierten al presidente de EEUU que la investigación abierta por su Administración puede poner en peligro la lucha antiterrorista. 

el 19 sep 2009 / 20:08 h.

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Ana Rosa Quintana. Presentadora

Siete ex directores de la CIA han reclamado al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que detenga las investigaciones sobre las torturas perpetradas por agentes de la Agencia Central de Inteligencia durante el mandato de George W. Bush.

Los siete ex máximos responsables de la CIA, tres de ellos bajo el mandato del propio George W. Bush, remitieron este viernes una carta a Obama en la que sostienen que las investigaciones podrían desanimar a los agentes en el empleo de tácticas agresivas en la obtención de información en la lucha contra el terrorismo.

Los firmantes de la misiva, que han servido tanto en administraciones demócratas como republicanas, añaden que esa investigación iniciada por el Departamento de Justicia norteamericano podría igualmente inhibir a gobiernos extranjeros en la cooperación con EEUU.

Según el texto, publicado ayer en la página web de la cadena estadounidense ABC, los ex directores de la CIA afirman que "la difusión de antiguas operaciones de inteligencia sólo puede ayudar a Al Qaeda a eludir al espionaje estadounidense y a preparar futuras operaciones".

Michael Hayden, Porter Goos y George Tenet, que ocuparon el cargo con George W. Bush; John Deutch y James Woolsey, que trabajaron para Bil Clinton; William Webster, que desempeñó el cargo con George H.W. Bush; y James R. Schelesinger, que lo hizo con Richard Nixon, son los firmantes de la carta que hasta el momento no ha recibido respuesta.

Casos limitados. Ayer, el diario The Washigton Post informó en su edición digital de que el Departamento de Justicia estadounidense se centrará en un muy limitado número de casos de abusos y torturas, incluido uno en el que un prisionero afgano murió en un centro secreto, según fuentes conocedoras del caso citadas por el rotativo. Según el rotativo, un hombre de 35 años fue torturado en el centro conocido como Salt Pit, al norte de Kabul, donde falleció en noviembre de 2002.

No obstante, el propio secretario de Justicia estadounidense, Eric Holder, precisó hace un mes que la reapertura de investigaciones cerradas por la Administración anterior no necesariamente significa que los responsables de las torturas sean incriminados. Aunque algunos informes referían la existencia de una decena de casos sometidos a revisión, una fuente no identificada por el rotativo revela que el número será mucho menor.

Hasta el fecha sólo un ex contratado por la Agencia, David A. Passaro, ha sido declarado culpable por la muerte del prisionero Abdul Wali, aunque nunca fue acusado de asesinato sino de asalto.

Poco después de su investidura, el presidente Obama clausuró las prisiones secretas de la CIA en el extranjero donde se llevaron a cabo la simulación de ejecución con una pistola y un taladro eléctrico, así como el waterboarding -una técnica conocida en el mundo hispano como el submarino y que provoca una fuerte sensación de asfixia-, y prometió mayor transparencia. Como muestra de ello, el Pentágono reveló por primera vez al Comité de la Cruz Roja los nombres de sospechosos de terrorismo retenidos en dos cárceles secretas operadas por el ejército.

El fiscal general, Eric Holder, ya ha nombrado un fiscal especial para ocuparse de las pesquisas, John Durham, que se encargó de investigar el asunto de unas cintas con interrogatorios destruidos por la agencia de espionaje.

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