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Los extraños chistes del presidente italiano

SI nos pusiéramos en la terrible hipótesis de que un terremoto dejara en España casi 300 muertos, 30.000 personas sin casa y una región semidestruida, algo tendríamos claro: Zapatero tendría que dimitir si se le ocurriera decirle a los damnificados que se han quedado sin hogar que se tomen la situación como si estuvieran en unas vacaciones pagadas en un camping.

el 16 sep 2009 / 01:08 h.

SI nos pusiéramos en la terrible hipótesis de que un terremoto dejara en España casi 300 muertos, 30.000 personas sin casa y una región semidestruida, algo tendríamos claro: Zapatero tendría que dimitir si se le ocurriera decirle a los damnificados que se han quedado sin hogar que se tomen la situación como si estuvieran en unas vacaciones pagadas en un camping. Esta tragedia tan real, sin embargo, se ha registrado en Italia, un país de la Unión Europea que cuenta con un primer ministro tan mediático y pintoresco como Silvio Berlusconi que se atreve a hacer chistes malos en los momentos más inoportunos. La trayectoria de Il Cavaliere está plagada de declaraciones inoportunas con tintes xenófobos, sexistas o simplemente intolerantes, pero sus palabras del miércoles sobrepasan a sus anteriores salidas de tono. Berlusconi representa los intereses de una potencia mundial, es el líder de una nación democrática del viejo continente y no el dictador de alguna satrapía africana. Los italianos merecen que quien ostenta su máxima representación institucional esté a la altura de la tragedia que están viviendo y no se permita chistes o humoradas de tan mal gusto que, por cierto, tal vez intenten desviar la atención pública sobre el que debiera unos de sus focos de atención preferente. ¿Cómo es posible que en un país cuya normativa urbanística debe ser tan prolija y detallada puedan caerse los edificios con tanta facilidad? El mismo hospital de referencia de la región de Los Abruzos azotada por el seísmo no ha podido utilizarse como centro logístico por el deterioro del edificio, y lo mismo ha pasado con el inmueble que alberga a la Delegación del Gobierno de Italia. Si esto sucede en construcciones públicas, se empieza a entenderse el porqué de la dimensión de esta tragedia. Ahora es momento de culminar las labores de rescate de las últimas víctimas y de desescombro de las zonas dañadas, pero llegará el día de que se determinen responsabilidades.

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