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Los extremos perdidos del Betis

Las bandas en el equipo de Velázquez han dejado de existir: Cejudo no es ni la sombra del de los dos primeros partidos, Kadir juega mejor por la derecha y Pacheco no termina de estar.

el 08 oct 2014 / 09:22 h.

Álvaro Cejudo, el martes en su primer entrenamiento con el Betis / J.M. Paisano Álvaro Cejudo, en un entrenamiento con el Betis. Foto: J.M. Paisano El juego por las bandas no termina de funcionar como es debido en el Betis. Aunque en realidad pocas piezas están engrasadas en el esquema de Julio Velázquez, que no encuentra ni el dibujo más adecuado ni la forma de que su equipo juegue a algo. Sin nadie que sea capaz de controlar y distribuir el juego, se antojan esenciales los extremos, que deben ser los encargados de dar profundidad y de ofrecer siempre una oportunidad diferente al ataque verdiblanco. Con la baja de larga duración del canterano Álvaro Vadillo, el técnico vallisoletano cuenta, en principio, con tres jugadores para ocupar las posiciones más adelantadas a los laterales: Cejudo, Kadir y Pacheco. El de Puente Genil llegó con la vitola de titular indiscutible por sus grandes cualidades y por no contar, aparentemente, con competencia. El problema está en que ha ido de más a menos en apenas unas semanas. El autor del primer gol bético de la temporada ha dejado destellos de su calidad, pero con el paso de los partidos ha ido desapareciendo en importancia. Desborda poco a los defensas rivales y sólo ha disputado dos choques completos (Numancia y Ponferradina), llegando a jugar cada vez menos minutos (62 contra el Valladolid). El argelino, por muy versátil que sea, no es extremo. Donde mejor se defiende es en la media punta y a lo mejor ahí tiene Velázquez a su ansiado creador. Mientras tanto, todo hace indicar que seguirá ocupando el carril zurdo, aunque el envite que mejor jugó fue el de la Copa del Rey frente al Llagostera en el que desde la derecha puso los centros de los dos goles béticos. El malagueño debutó de manera oficial con el Betis coincidiendo con los minutos de angustia vividos en Sabadell. Después, nada pudo aportar en los últimos 25 minutos de la dolorosa derrota encajada en Ponferrada. En Girona, su salida al campo coincidió con el tercer y definitivo tanto del cuadro bético mientras que contra el Mirandés también tuvo media hora para demostrar sus cualidades y es cuando se le pudieron ver algunos destellos más. Por último, en el José Zorrilla volvió a contar con 28 minutos, pero sus funciones a la hora de atacar pasaron bastantes desapercibidas, al igual que la del resto de sus compañeros. Rubén Castro, aunque ocupara la banda derecha durante los instantes finales del encuentro del pasado domingo frente al Valladolid, es muy difícil que vuelva a dejar su lugar en la punta del ataque. “Teníamos que ajustar los carriles, poco a poco los jugadores de banda se van adaptando y eso nos va a permitir poner a Rubén cerca del área”, dijo el entrenador heliopolitano para justificar lo hecho en los primeros cuatro partidos del curso. Aparecen tres nombres principales con los que Velázquez deberá trabajar para intentar exprimir al máximo su rendimiento y que los extremos sean determinantes.

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