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Los famosos y fallidos planes B, C y D

El Betis de Mel debe evolucionar. Sus enemigos lo conocen cada vez mejor y eso es un problema.

el 02 oct 2011 / 21:16 h.

Este chut de Jefferson Montero se marchó fuera por poco.
El Betis es décimo en el ranking histórico de la Liga y el Levante adelantó ayer al Córdoba para colocarse en el puesto número 37. El Betis ha jugado 1.544 partidos en Primera y tiene una Liga, mientras que el Levante suma 218 encuentros y en su palmarés no consta título alguno. La historia deja muy claro quién es grande y a quién le gustaría serlo, pero hay días, y temporadas, en que el presente contradice al pasado. Tampoco es cuestión de exagerar, por supuesto. No es que el Levante sea ahora un gigante de la Liga, estaría bueno, aunque metafóricamente hablando pudiese parecerlo cuando Sergio Ballesteros (1,88) y Nano (1,85) miraban hacia abajo para divisar a Jefferson Montero (1,73) y Jonathan Pereira (166 centímetros de jugador de fútbol) encarándolos cual hormiguitas intentando subir un bordillo. Pero a su manera, sin grandes despliegues pero con honestidad, sin vender películas de ciencia ficción y explotando al 200% sus poquísimos recursos, el Levante gana y gana y vuelve a ganar. Su fútbol gustará poco o nada, pero que pregunten a sus aficionados si están muy disgustados cuando ven que van segundos en la Liga.

El Betis también es honrado y persiste en su intención de lograr buenos resultados a partir de un buen fútbol. Lo que ocurre es que de buenas intenciones está el mundo lleno, claro. Da la impresión de que los rivales han cogido el truco al Betis de Mel y ahora lo esperan atrás, sin exponerse a regalarle huecos. Eso, en verdiblanco, ha hecho que la verticalidad se convierta en horizontalidad y la velocidad degenere en lentitud. Pasó en Getafe y se repitió ante el Levante. Dio el Betis tantos pases horizontales que diríase que intentaba rodear ese frontón compuesto por Ballesteros y Nano. Y jugó con tanta lentitud que parecía que le daba corte acercarse a la frondosa zaga rival. De los córners mal lanzados se podría escribir un rato. Y de la falta de gasolina de dos de los motores, Beñat y Salva, también. Pero no hay que ser alarmistas. El Betis ha sumado 12 puntos en seis jornadas y la proyección es de 72. Para eso tendrá que evolucionar. El Bernabéu, donde no hay nada que perder excepto la dignidad, es un buen marco para que Mel chequee alguno de sus famosos planes alternativos. Había un B, un C y un D, o eso dijo el lunes. Hasta ahora no ha funcionado ninguno.

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