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Los fiscales buscan la máxima pena para el asesino de Oslo

Estudian acusarle de crímenes contra la Humanidad, que lleva una condena de 30 años.

el 26 jul 2011 / 16:33 h.

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var addthis_config = { ui_header_color: "#CCD1D8", ui_header_background: "#43546F", services_exclude: 'print' } El daño que ha causado en la sociedad Noruega el doble ataque cometido por Anders Behring Breivik, ha llevado a los fiscales a estudiar fórmulas para imponerle la máxima pena por las 76 personas a las que mató. Por ello, podría ser acusado de crímenes contra la Humanidad, un delito que conllevaría una pena de hasta 30 años, en vez del máximo de 21 años a que podría ser condenado en caso de ser inculpado únicamente de terrorismo.

 Los fiscales podrían ampararse en la ley de 2008 sobre crímenes contra la Humanidad, según declaró un profesor de Derecho Penal de la Universidad de Oslo , Staale Eskeland. "El criterio de base es el homicidio sistemático de civiles", explicó.

En estos casos, precisó, la pena máxima prevista es de 30 años. En cambio, las penas derivadas de las leyes antiterroristas prevén un máximo de 21 años. No obstante, advirtió, tanto en un caso como en el otro la pena puede ampliarse hasta cinco años si se considera que existe riesgo de reincidencia.

De momento, Breivik ha sido acusado de "desestabilizar o destruir las funciones básicas de la sociedad" y de "crear pánico grave entre la población". Según el fiscal de la Policía, Christian Hatlo, Breivik podría pasarse prácticamente toda su vida en la cárcel.

Mientras, el abogado de Breivik, Geir Lippestad, advirtió ayer de que no espera que su cliente alegue problemas psicológicos como atenuante porque se considera "el único depositario de la verdad".

Asimismo, en declaraciones a Reuters, Lippestad afirmó que Breivik es partidario del nombramiento de "un dictador" que ponga fin al multiculturalismo y a la democracia.

Enfermo mental. Poco antes, el abogado declaró a la prensa que todavía es "demasiado pronto" para determinar si su cliente va a alegar problemas psicológicos como atenuante, pero "el caso, en su conjunto, indica que es un enfermo mental".

En todo caso, Lippestad, miembro del Partido Laborista -cuya rama juvenil fue el objetivo del tiroteo efectuado por Breivik el pasado viernes en la isla de Utoya, al oeste de Oslo-, advirtió de que abandonará el caso si su cliente no acepta hacerse una prueba psicológica. "Él asegura que lamenta lo que ha hecho, pero que era necesario hacerlo", prosiguió. "Odia todas las ideas y los valores occidentales de la democracia, cree que éste es el comienzo de una guerra que durará 60 años", explicó. "Se ve a sí mismo como un guerrero" que "ha iniciado esta guerra y se siente en cierto modo orgulloso de ello", manifestó Geir Lippestad.

Por otra parte, precisó que Breivik había utilizado "algún tipo de drogas" antes de cometer los atentados y se había mostrado sorprendido de que no le hubieran matado mientras efectuaba los disparos o mientras se le trasladaba al tribunal.

Además, el abogado afirmó ante los periodistas que lo que Breivik declaró el lunes ante el juez es que forma parte de una red antiislámica que tiene "dos células en Noruega, pero también otras varias en el extranjero". La Policía noruega ha puesto en duda estos argumentos del procesado y mantiene su idea inicial de que actuó en solitario.

"Pensamos que el acusado tiene bastante poca credibilidad en sus declaraciones, pero ninguno de nosotros se atreve a descartar completamente cualquier cosa", informó Reuters.

Los investigadores también ponen en duda que Breivik tomara parte en una red más amplia de cruzados islamistas de extrema derecha. Consideran que estos comentarios responden a su condición de fantasioso psicopático, así como a su interés en generar confusión.

Breivik, en el documento que colgó en internet, describió al primer ministro ruso, Vladimir Putin, como una persona "digna de respeto" y describió a Japón como un país modelo por rechazar el multiculturalismo.

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