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Los gatos han aprendido a abrir el frigorífico

El rey de la poesía callejera de Sevilla, Felipe Bollaín, presenta su primer libro en La Carbonería. Vaya, conózcalo y alístese en la guerrilla literaria.

el 16 nov 2010 / 20:46 h.

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Prohibido fijar versos; responsable: la musa inspiradora. Cuesta tanto encontrar una obra alegre que lo mismo habrá quien se pregunte si la poesía no será acaso una forma particularmente rítmica de depresión. Pero de pronto aparece Felipe Bollaín con su gente colocando poemas furtivos y felices por los escaparates y las tapias de San Eloy, del Prado, de donde sea, y parece que hubieran puesto por toda Sevilla ambientadores con aroma a alma fresca. Él y los suyos -Miguel Ruiz Poo, Nieves Peña, Javier Mariscal- son Aina Libe (un amor, en alemán chapurreado), la pacífica guerrilla poética callejera que en los últimos años ha concebido y propagado una nueva forma de belleza al aire libre; el grupo que se consolidó como tal con su primer poemario conjunto, a comienzos de año, y que hoy, con esta obra de Bollaín, Los gatos han aprendido a abrir el frigorífico (editorial Conteros), alcanza categoría de auténtica generación poética (para alivio de los estudiantes del futuro, que se lo pasarán de maravilla estudiándola).

De modo que esta no es sólo una convocatoria cultural, sino ciudadana. El acto de presentación de esta noche en La Carbonería (calle Levíes) también tiene algo de papel clavado en la pared: es un bando, una citación, una orden de reclutamiento de la belleza que hay en cada uno de los sevillanos (belleza interior, se entiende, que la otra se recluta sola), un estímulo para que quien tenga algo que decir lo diga, o se una a otros en el empeño.

Eso fue lo que hizo Felipe Bollaín y por eso no va a faltarle compañía esta noche en este gran estreno de su vida. Le hará los honores el poeta y crítico David Eloy Rodríguez; lo epilogará el editor José Zambrano y, para más gloria del autor, lo cantará Daniel Mata, que ha puesto a una canción la letra del poema titulado Pongamos por caso. Razón de más para que Felipe anduviese ayer tarde tan nervioso, tan envisperado, tan preparto. Este hombre es muy afortunado: los hay que hacen juegos de palabra con pertinaz sosería y malaje, pero a Felipe son las palabras las que lo buscan para jugar. Una prueba de ello son sus maralabismos (no; malabarismos, no: maralabismos): de nuestra herida sale sangre ilesa, o este Lapsus de un destructor: "¡Me importa un camino!" Hay 19 de ellos entre la artillería de este libro, en el que también, además de los poemas, se incluyen ilustraciones igualmente adictas a las paradojas semánticas (véase la pluma, sobre los versos de la derecha).

David Eloy Rodríguez destaca de Bollaín (esta noche insistirá en ello) algunas cualidades y valores que son esenciales no ya para la poesía, sino para la existencia tanto en verso como en prosa: su sencillez, su alegría, su talento, su humildad, su gracia, su genio para la invención, su osadía, su dominio del juego. Pero tiene más: ama la palabra, la honra, la pone a hacer ejercicio por su bien, la aprende cada día y le confía su corazón. Aunque nadie apueste por ello viendo la foto de arriba, pero así es.

"No quiero explicar lo que significa el título del libro", comentaba anoche. "No es el título de ningún poema, ni de ninguna ilustración, sino uno de mis maralabismos (ya sabes que mi libro es isomórfico: 19 poemas, 19 ilustraciones, 19 frases). Una amiga creía que es una pregunta y en realidad lo es. Que cada cual la responda." Que cada cual busque sus propios gatos y se pregunte cómo entraron, cómo no se fueron y quién les enseñaría a apropiarse de sus cosas.

De utilidad:
Qué: Presentación del poemario Los gatos han aprendido a abrir el frigorífico.
Dónde: En La Carbonería (calle Levíes, 18. San Bartolomé).
Quién: El autor es Felipe Bollaín Parejo; la editorial, Conteros.
Cuándo: Esta noche, a las 20.00 horas.
Cómo: Intervendrán el autor, el editor, el poeta y crítico literario David Eloy Rodríguez y, finalmente, el cantautor Daniel Mata (¿recuerdan Daniel Mata en el Callejón del Gato?) interpretará una canción compuesta sobre uno de los poemas del libro: Pongamos por caso.

El poema:
Pongamos por caso que un hombre cualquiera
un lunes aciago del mes del fracaso
no hubiera previsto al llegar el ocaso
la puesta en escena de su camarera
se acerca suave y con aire de campo
va izando el aroma de su primavera
acaso de broma y con gesto de hoguera
le sirve una luz de ginebra en un vaso
el hombre su asombro devora de un trago
asume el retraso de su vida entera
anula el espejo el reloj de pulsera
promete no hablar de las aves de paso
la invita sin más a borrar la frontera
la mira a los ojos con cara de mago
la anima a mecerse con alma de lago
la incita a ocupar un vagón de primera
la espera a que salga del ocre trabajo
le da algún pellizco al subir la escalera
encuentran la selva a favor de la fiera
deciden mandarlo todito al carajo.

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