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Los halcones en casa y las palomas, fuera

el 03 feb 2011 / 00:13 h.

El Madrid sentenció su pase a la final a diez minutos de la conclusión con el gol de Özil, pero es que en el minuto diez le anularon a Negredo un gol válido que hubiera supuesto el empate de una eliminatoria que el Madrid pasa con más pena que gloria. Necesitó de las habituales ayuditas arbitrales ante un Sevilla que ofreció una buena imagen.


La primera se la dieron al Sevilla en la frente mucho antes de empezar a rodar el balón en el partido de ida. Undiano designado para pitar en el Sánchez Pizjuán y Fernando Teixeira, en el Bernabéu. El halcón en casa y la paloma, fuera. En el Madrid, encantados, claro. Es lo habitual: Undiano, que fue al Mundial porque se supone que es el mejor árbitro español, le ha pitado cuatro veces esta temporada a los de Mourinho, casualmente tres fuera y solo una en el Bernabéu. Teixeira, que deja mucho que desear como árbitro, ha pitado dos veces al Madrid esta campaña, ambas en su casa, por supuesto, donde los tipos con poca personalidad digamos que son más influenciables. Más casero que unas babuchas de paño, vaya, como ayer bien pudieron comprobar los jugadores sevillistas en el reparto de tarjetas y otras acciones puntuales.

La polémica por el gol no concedido a Luis Fabiano en el partido de ida aún colea, pero ya escribí entonces y mantengo ahora que en esa jugada el juez de línea acertó al no dar validez al tanto, pues la jugada presenta muchísimas dudas, las mismas, por ejemplo, que el fuera de juego que le señalan a Negredo a los diez minutos y le impide anotar el 0-1. Por televisión no parece orsay, pero el linier lo marca sin rubor, en este caso –qué casualidad– desoyendo las consignas de la propia FIFA de no levantar el banderín en caso de duda, como hizo Fermín en la famosa jugada del gol.

Jugadas como la del no-gol de Luis Fabiano se da una cada muchos años, pero fueras de juego mal señalados por los liniers –científicamente incapacitados para ver a la vez a quien centra un balón y al que lo va a recibir– se dan un puñado en cada partido, y casi siempre se resuelven igual, favoreciendo al grande haya duda o no. Acabar con esa lacra del fuera de juego mal señalado en el fútbol profesional es hoy en día sumamente sencillo con los medios técnicos existentes, y utilizarlos sólo para ver si el balon cruzó la raya o no, como pretende la International Board, sería un despilfarro.

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