Cofradías

Los hermanos mayores del Viernes Santo cierran filas en torno a su delegado

El presidente del Consejo da por zanjada la crisis tras la agria discusión que protagonizó Cantalapiedra hace una semana

el 17 mar 2014 / 21:35 h.

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Las hermandades del Viernes Santo han cerrado filas en torno a su delegado de día, José Luis Cantalapiedra, y le han mostrado su respaldo más absoluto tras conocerse el agrio enfrentamiento que mantuvo con el presidente del Consejo de Cofradías, Carlos Bourrellier, en la útima junta de sección de Penitencia celebrada hace justamente una semana, un episodio que nuevamente ha hecho saltar por los aires el aparente clima de cordialidad que reinaba en la institución tras superarse la crisis de la dimisión del anterior presidente, Adolfo Arenas. Según ha podido saber este periodico, los hermanos mayores del Viernes Santo intercambiaron impresiones este domingo sobre la nueva crisis abierta en el organismo cofradiero en la sede de la hermandad de la Sagrada Mortaja, la iglesia exconventual de la Paz, donde coincidieron seis de los siete dirigentes de las cofradías y el propio delegado del día con motivo de la celebración de la Función Principal de Instituto de esta hermandad, que presidió el cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. A la cita, sólo faltó Antonio Palma, hermano mayor de La O. Tras inmortalizarse incluso en una foto de grupo junto al cardenal Amigo, los hermanos mayores acordaron hacer público y trasladar a la prensa –sin comunicados de por medio– su apoyo incondicional a la persona de su delegado de día en el Consejo, el ex hermano mayor del Baratillo, José Luis Cantalapiedra, «un delegado que hemos nombrado nosotros y que lleva el día perfectamente, por lo que seríamos nosotros, los hermanos mayores, los que en último caso deberíamos plantearnos su sustitución», según explicó ayer a este periódico uno de los hermanos mayores presentes el domingo en la Mortaja. Consideran los hermanos mayores del Viernes Santo que los propios estatutos del Consejo, aprobados en diciembre, incluyen una disposición transitoria en la que literalmente se asegura la continuidad de la «actual composición de la junta superior hasta el final del tiempo para el que fue elegida», por lo que, aseguran, que no ha lugar al cese ni a la dimisión de Cantalapiedra. «A pesar de que las formas deben guardarse siempre, las palabras gruesas que intercambió Cantalapiedra con Carlos Bourrellier pueden producirse en cualquier órgano colegiado de una institución donde se discute y se llegan a conclusiones», argumentó la misma fuente. La discusión entre delegado y presidente se produjo cuando se discutía la selección de los caterings que podrían servir el almuerzodel pregón de la Semana Santa que tradicionalmente se sirve en el Real Alcázar. Los hermanos mayores del Viernes Santo se preguntan «por qué ha de dimitir» Cantalapiedra. «No queremos darle a este asunto más vueltas. José Luis Cantalapiera es nuestro delegado y fue respaldado por el pleno de hermandades de Penitencia. No hay fisuras en torno a su figura. El Viernes Santo ni piensa en un cambio de su representante ni se plantea su cese». Ante la gravedad de las descalificaciones vertidas en esa reunión por el delegado del Viernes Santo, el propio presidente del Consejo, Carlos Bourrellier, mantuvo un encuentro el pasado viernes con el delegado diocesano de Hermandades, Manuel Soria, para, según sus palabras, mantenerle informado de la situación que se había vivido en la sala de juntas de San Gregorio. Bourrellier señaló a este periódico que da este asunto «por zanjado» y que lo único que se plantea en este momento es «trabajar por el bien de la institución». «Llevo un año y medio practicando el perdón y, por mi parte, esto está ya zanjado. No tenemos tiempo para entretenernos ahora en otros asuntos que no sean los relativos a la organización de la Semana Santa». A menos de un mes para el Domingo de Ramos, este agrio enfrentamiento ha avivado los rescoldos de un crisis interna.

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