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«Los impagos no están penalizados en España»

La socia y dueña de Tamarit Guisado, una firma de carpintería metálica situada en Écija, está orgullosa de los peldaños escalados desde que hace 25 años decidiera, junto a su socio y marido, montar una empresa que cuenta con prestigio en un sector con competencia

el 21 ago 2010 / 20:26 h.

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María del Valle Barcia dirige la firma Tamarit Guisado, situada en Écija.

-Encontrar a una mujer al frente de una carpintería metálica no es muy común. ¿Cómo llega a este sector?

-Por casualidad. Mi marido y yo éramos novios cuando pensamos en montar una empresa. Él trabajaba en el campo y también con temas de hierros y yo, como era administrativa, tenía la idea de montar una oficina. Además, no quería que fuera jornalero. Al final, con 18 años, montamos lo que fue el germen de la empresa en el corral de la casa, donde empezamos a hacer chapuzas para los vecinos. Hace ya 25 años de eso. En 1990 decidimos alquilar una nave, pero los precios eran muy altos, así que yo seguí trabajando por cuenta ajena para mantener la casa, mientras mi marido, que es mi socio, seguía con el negocio. Se nos abrieron las puertas cuando el Ayuntamiento de Écija sacó la construcción de cinco naves y nosotros conseguimos realizar la estructura metálica y, a cambio, nos quedamos con una. Nos avaló un amigo.

-¿Cómo ha sido el recorrido de la empresa desde entonces?

-Muy duro, aunque hemos ido evolucionando. Primero trabajábamos el hierro y después el acero inoxidable. Tenemos diez trabajadores y un nombre dentro del mercado. Por ejemplo, hemos montado muchas tiendas del centro comercial La Cañada de Málaga y del de Coín, todo en aluminio. Cuando el sector se fue haciendo más fuerte, decidimos especializarnos y nos centramos en puertas, ventanas y barandillas de acero inoxidable, es decir, a la carpintería metálica. Nuestro trabajo está destinado al sector de la construcción, a la reforma y a la decoración.

-¿Se siente rara por llevar un negocio así?

-Algunas veces me he topado con personas intolerantes que no querían hablar con una mujer de estos temas, pero para eso tengo a mi socio al lado. Tengo esa ventaja. Y, aunque me parece absurdo, no me enfado por eso.

-¿Y cómo vive la crisis?

-Lo que más nos afectan son los impagos. La facturación ha bajado, pero al menos hemos logrado mantenernos. En 2008 y 2009 se notó mucho, este año parece que se recupera el negocio un poco. Nos defendemos como gato panza arriba, porque no podemos despedir al personal fijo. Nuestra plantilla está muy especializada y una empresa no se puede desprender de su materia prima, porque si lo hace, no recoge los frutos. En el acero la mano de obra es muy importante, porque cualquiera no sabe replantear una obra. Para eso se necesita una experiencia.

-Y eso impagos, ¿cómo los batallan?

-Antes la aseguradora nos cubría el 70%, ahora el 20%. Tenemos miedo a trabajar con una empresa que pueda quebrar, de ahí que le hagamos pasar hasta por tres filtros antes de aceptar un encargo. Si no te pagan, estás en el aire, porque en España no se penaliza este asunto. Por eso también nos pensamos mucho coger trabajos grandes. Prefiero asegurarme contratos de 20.000 euros que uno grande que como no salga, nos haga cerrar. Hace dos años esto era impensable. Ahora estoy asustada, y eso que yo no he tenido miedo en mi vida.

-¿Y la competencia?

-Hay que trabajar mucho, y hay muchas empresas, pero no todas hacen bien el trabajo. Si alguien no entiende, puede optar por lo más barato, pero puede a cambio obtener un trabajo mal hecho, con mala terminación. De ahí la importancia de tener un buen nombre dentro del sector y el sello de calidad, que obtuvimos hace dos años. Tanto el profesional como la maquinaria debe ser de calidad, y en eso es en lo que invertimos todos los días. La crisis no nos ha afectado tanto en número de trabajos precisamente por eso, porque el que aprecia lo bueno acude a nosotros. No creo que tengamos problemas para mantenernos en el futuro porque los profesionales, y cada vez hay más, nos valoran mucho.

-¿Qué pesan más, los clientes públicos o privados?

-Le hemos trabajado mucho al Ayuntamiento de Écija, pero la mayoría de trabajos está ligados al sector privado, sobre todo a empresas relacionadas con la construcción. Muchas veces actuamos como subcontrata de obras públicas encargadas a otras compañías.

-¿Dónde trabaja más?

-Casi siempre en Málaga y Sevilla, aunque también hemos desarrollado una obra grande en Gibraltar y algún trabajo en Toledo. Fabricamos lo que posteriormente montamos, así que no hace falta un desplazamiento durante un largo periodo de personal cuando nos salen trabajos fuera de Écija.

Perfil: Sed de superación

Cuenta que vivió su infancia en una casa de apenas 40 metros cuadrados y que eran diez hermanos, pero que nunca faltaba nada. "Si no había, mi padre se iba a pescar al río", asegura. Ésta es la filosofía que aplica esta emprendedora a la hora de hacer empresa. "Cuando comenzamos no tenía nada que perder, pero también es cierto que no había las ayudas que ahora tienen los jóvenes. Ojalá las hubiera habido en mi época". De este modo, el negocio que empezó en el típico corral de una casa de pueblo se ha convertido en una firma que da empleo a diez personas más y que se ha hecho con un nombre en el sector de la carpintería metálica, un oficio al que no se suelen vincular empresarialmente las mujeres. Su socio y marido, -"pero deja claro que es mi socio, ¿eh?", insiste-, es el experto en la materia y ella en los números y los papeles. "No hay que pararse, hay que esforzarse día a día y, si vienen problemas, habrá que ir a pescar al río", sentencia.

 

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