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Cultura

Los impagos, vistos por Shakespeare

La compañía Noviembre lleva al escenario del Lope de Vega su versión de ‘El mercader de Venecia’ con Arturo Querejeta y Franceso Carril encabezando el reparto

el 13 feb 2015 / 12:00 h.

Imagen el_mercader copiaweb El teatro Lope de Vega acogió ayer el estreno en Sevilla de El mercader de Venecia, una propuesta de la compañía Noviembre que seguirá en cartel hasta el domingo, y que reivindica con esta obra la vigencia de Shakespeare. EduardoVasco dirige un elenco muy atractivo, encabezado por el veterano Arturo Querejeta en el papel de Shylock y Francesco Carril como Bassanio. En palabras del director, la trama de esta obra clásica «se resume en que un chico que vive por encima de sus posibilidades pide un crédito, avalado por un amigo, con tan mala suerte que cuando no puede hacer frenet a los pagos su prestamista se muestra dispuesto a ejecutar todas las cláusulas del contrato. Algo que parece estar de máxima actualidad con la cuestión de los desahucios y otros problemas de nuestros días», explica Eduardo Vasco, quien define El mercader como «una comedia romántica, si dejamos aparte la maraña judicial y las zonas oscuras que cruzan la trama». El mercader de Venecia es la cuarta obra del genio inglés que adapta la compañía, tras Hamlet, Noche de reyes y Otelo. «Que nos quiten lo bailao. Quienes hayan visto otros montajes nuestros saben al menos qué no van a ver», prosigue Vasco, al tiempo que describe Noviembre como «una especie de club en el que vamos entrando y saliendo». Sin embargo esta es, a juicio de la compañía, su propuesta más completa, ya que supone una invitación al público para reír y emocionarse. Según ArturoQuerejeta, el espectáculo «da un dos por uno, ya que aúna comedia y drama, con tintes de tragedia. Es una historia de amor y también del lado oscuro», explica el actor. «Shylock nos invita a pensar sobre los límites del imperio de la ley», agrega Querejeta. «Él defiende el cumplimiento de los contratos, es su derecho y está avalado para ello. De lo contrario, piensa él y piensa mucha gente todavía hoy, se caería el sistema. Es una de las cosas que hace que la obra de Shakespeare lleve 400 años escrita y siga diciéndonos tantas cosas». Pero El mercader de Venecia no solo propone una reflexión sobre los peligros de los contratos demasiado estrictos, sino también del juego de las apariencias en la sociedad en que vivió Shakespeare, y en la que vivimos actualmente. «La obra está llena de personajes que aparentan lo que no son», apunta Francesco Carril. «Es extraño, pero al final parece que el judío es el personaje más claro, no hay medias tintas en él». En el reparto figura también la actriz Isabel Rodes,  para quien «El mercader de Venecia demuestra que a veces las leyes son una trampa», aunque también se defiende «la clemencia, la caridad de los personajes». A su lado, su compañero  Francisco Rojas explica la sorpresa que le ha producido regresar a Shakespeare de la mano de este texto. «Es una obra extraordinariamente ambigua. En ella nada se corresponde con lo que debiera ser, desde el título hasta el desarrollo de la acción. Es una obra sonriente, pero con un trasfondo muy amargo. Nada se corresponde con lo que realmente vemos, incluyendo el final feliz. Ni los malos ni los buenos lo son tanto», añade. Finalmente, el director comenta que esta versión de Yolanda Pallín ha supuesto un reto análogo a los anteriores shakespeares montados por el grupo. «Cada obra es un mundo. A la hora de entrar en ellas mandan mucho los géneros, también te condicionan los acontecimientos del siglo XX a la hora de hablar de la figura del judío, claro, que no puede ser la misma de entonces... Pero solemos darle una importancia secundaria a todo lo que no sea actor y texto. Es nuestro sello de identidad», concluye Eduardo Vasco.

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