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Los imprescindibles del acuario

Lo que no puedes pasar por alto cuando vayas a visitar el recinto que abre sus puertas hoy en el muelle de las Delicias.

el 30 sep 2014 / 15:04 h.

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Algunos de los ejemplares que ya se pueden ver en el Acuario de Sevilla. Foto: Pepo Herrera Algunos de los ejemplares que ya se pueden ver en el Acuario de Sevilla. Foto: Pepo Herrera MÁS FOTOS DE LOS HABITANTES DEL ACUARIO La primera vuelta al mundo que completaron entre Magallanes y Elcano a principios del siglo XVI duró tres años en los que a bordo de barcos como la Nao Victoria surcaron primero el Guadalquivir, luego el Atlántico bordeando América del Sur y atravesando al Pacífico por el hoy conocido como el Estrecho de Magallanes y el indopacífico para volver al Atlántico y al puerto de Sevilla del que partieron. El Acuario de Sevilla, que abre hoy sus puertas (15 euros la entrada de adultos, 10 euros para menores de 4 a 14 años, discapacitados y mayores de 65), ofrece la posibilidad de ver una representación de las aguas que surcaron y las especies marinas que encontraron a su paso en un recorrido de hora y media formado por 35 tanques, 7.000 ejemplares de unas 500 especies, muchas de ellas amenazadas y en peligro de extinción. He aquí una breve guía sobre las estrellas del Acuario que no puede perderse y por qué.

El oceanario de los tiburones con la reina Margarida

  Algunos de los ejemplares que ya se pueden ver en el Acuario de Sevilla. Foto: Pepo Herrera Algunos de los ejemplares que ya se pueden ver en el Acuario de Sevilla. Foto: Pepo Herrera Con dos millones de litros de agua y una cascada de nueve metros de profundidad el oceanario central del acuario es el tanque de tiburones más profundo de Europa que el visitante puede ver desde distintas perspectivas conforme va bajando en el recorrido, primero a través de un pequeño ojo de buey, después a través de otro ventana al estanque aún desde una perspectiva en superficie y finalmente como si estuviera en el fondo marino en el túnel llamado el Camarote de Magallanes, sin duda la visión más espectáculo al ver pasar sobre sus cabezas ejemplares como Margarida, la mayor de los dos tiburones toro -en este caso ambos hembras- con los que cuenta el Acuario, con 200 kilos de peso y casi tres metros de largo. No es el único tipo de tiburón que puede verse en el acuario, donde también hay ejemplares grises (el clásico de las películas) e incluso ejemplares minúscolos que se ven al principio del recorrido conocidos como pintarroja por sus manchas de ese color. En total el Acuario muestra 12 especies distintas de tiburones, unos animales que pese a su fama de depredadores se encuentran entre las especies más amenazadas con la mitad de su población mundial en riesgo por su difícil reproducción y la pesca indiscriminada. Una de las actividades que organizará el acuario es la posibilidad de dormir una noche bajo el túnel (45 euros niños y 50 adultos previa reserva)

El pulpo gigante que necesita espacio

  Este pulpo gigante está encantando en su nuevo hogar del Acuario de Sevilla. Este pulpo gigante está encantando en su nuevo hogar del Acuario de Sevilla. Este ejemplar puede llegar a medir hasta metro y medio al extender los tentáculos mientras que en reposo está en torno a los 70 centrímetros, aunque pertenece a una especie donde hay ejemplares de hasta nueve metros. Propio del Pacífico, su tamaño es mucho mayor que el de otras variedades de pulpo que el visitante podrá ver repartidos en los tanques iniciales del Atlántico. Por su tamaño, cuenta con un acuario individual para el solito, ya que en general se trata de una especie bastante solitaria y, según diversos estudios, especialmente inteligente en la familia de los invertebrados.

La anaconda verde, la segunda serpiente más grande del mundo

  Una anaconda verde que también reside en el Acuario de Sevilla. Una anaconda verde que también reside en el Acuario de Sevilla. El Acuario cuenta también con una zona de reptiles donde se recrean sobre todo ecosistemas propios del Amazonas y pueden verse lagartos basiliscos cuyo andar sobre las aguas resulta de lo más divertido -eso sí, salen de entre las rocas y ramas cuando ellos quieren- y las variopintas especies de serpientes y otros reptantes. Entre ellos, hasta Sevilla ha viajado un ejemplar de anaconda verde, el segundo tipo de serpiente más grande del mundo solo superada por la pitón en el largo, aunque las anacondas pueden ser más pesadas con hasta nueve metros de largo y 230 kilos. Una curiosidad de este reptil semiacuático es que tiene desarrollados los dos pulmones en vez de uno como suele ser habitual en las serpientes.

La tortuga Chelo, mascota y exploradora

Al igual que en el caso de los tuburones, el recorrido del acuario incluye diversas variedades de tortugas un ejemplar de la africana terrestre que puede llegar a pesar cien kilos, una de las cinco más grandes del mundo, y la especie Caretta, más popularmente conocida -pese a los biólogos- como boba porque se suele quedar varada ante obstáculos marinos. A esta especie con más de 220 millones de años de historia pertenece Chelo, procedente de Valencia y llamada a ser la mascota del Acuario pero también una gran exploradora ya que tras una estancia en Sevilla, se le implantará un transmisor y será liberada en el Cabo de Gata, una zona que hasta hace menos de un siglo era un área para la nidificación de esta especie de tortuga que poco a poco fueron abandonando por el deterioro del ecosistema. Chelo forma parte de un proyecto de investigación del Acuario con la Estación Biológica de Doñana y la Junta para la recuperación de las tortugas en el Cabo de Gata. Sus pasos serán seguidos cuando sea liberada para ver su comportamientos mientras que en el Acuario será sustituida por una pareja a la que se le acondicionará el perfecto nido de amor para que se apareen de forma estable y alcancen su madurez sexual con el fin de que se reproduzcan y si todo sale bien se conviertan en los primeros ejemplares en repoblar el Cabo de Gata.

La guardería

  Los habitantes más pequeños del acuario de Sevilla. Los habitantes más pequeños del acuario de Sevilla. Huevos y pezqueñines de sepias, peces pipa o tiburones pintarrojos pueden verse en unos pequeños acuarios llamados graciosamente La guardería. Su situación no es casual porque ver a estas crías sensibiliza sobre la importancia de dejar crecer a las especies marinas y no solo la pesca temprana lo impide sino también residuos muy tóxicos como latas y bolsas de plásticos que tardan años en descomponerse. Una instalación que reproduce un fondo marino con estos desechos lo recuerda frente a la guardería.

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