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«Los marineros somos escoria»

"¿Qué precio pones a tu vida? Nosotros nos la hemos jugado por 90 cajas de boquerones". Tres meses después del naufragio del Nuevo Pepita -que costó la vida a cuatro marineros-, un documental recuerda la tragedia. (Foto: El Correo)

el 14 sep 2009 / 21:14 h.

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"¿Qué precio pones a tu vida? Nosotros nos la hemos jugado por 90 cajas de boquerones". Tres meses después del naufragio del Nuevo Pepita -que costó la vida a cuatro marineros y otros cuatro siguen desaparecidos-, un documental recuerda la tragedia, contada por sus protagonistas, pescadores de Barbate que aún tienen "miedo".

"El marinero está apartado de la sociedad. La gente se come el pescado y no sabe de dónde viene. Siempre hemos sido la escoria". Pedro Galván se gana la vida en la mar. Es uno de los nueve protagonistas del documental Donde hay patrón..., una historia que saca a flote las penurias de los pescadores de Barbate, el "chantaje social" al que se ven sometidos todos los días para salir a faenar aun en condiciones extremas. Eso fue lo que ocurrió el pasado 5 de septiembre. "Yo veía que la mar estaba viva. Al llegar a Larache [en Marruecos] parece que estaba esperándonos". Lo cuenta José Crespo Manteco, uno de los ocho supervivientes del naufragio. "En tres segundos el barco dio la vuelta y veía que me ahogaba. Le dije a José: ¡yo me ahogo, yo no sé nadar!". "¿Qué precio pones a tu vida? Nosotros nos la hemos jugado por 90 cajas de boquerones", lamenta.

Poco después del fatídico día, José Luis Tirado (Sevilla, 1954) viajó a Barbate y contactó con las víctimas. "Me sorprendió que no hubiera ninguna reflexión profunda en los medios de comunicación sobre las causas de fondo que desencadenaron la tragedia. Me vi en la obligación de explicar esa realidad", asegura el autor de la película. El resultado es una emotiva historia contada por sus propios protagonistas. "Durante el rodaje sentí rabia pero también serenidad, al ver la capacidad del ser humano para sobrevivir", recuerda el director. Tiene claro cuál es el objetivo de este trabajo: "provocar algún cambio en el pueblo y en el sector. La realidad del marinero la conocen todos y miran para otro lado".

La gran diferencia es que en este caso los actores se representan a sí mismos y el dar la cara ante la cámara "le ha supuesto a muchos estar en la lista negra", denuncia Tirado. Hablan claro y no se callan las estrecheces que sufren. No tienen sueldo fijo y los gastos los pagan al 50% con el armador; es decir, comparten los riesgos con el dueño de la embarcación pero no los beneficios. "Los que mandan son los armadores y mientras existan barcos en Barbate mandarán ellos", critica Serafín Ramos, marinero jubilado que sigue faenando porque con la pensión no llega a fin de mes.

Pese a las dificultades, la pesca es prácticamente la única salida para los barbateños. "El pueblo es tercermundista, aunque duela decirlo. Está muerto", dice María Pérez, ama de casa y esposa de marinero. Cuando el temporal azota la bahía, nadie se queda en casa. "Hay una competencia terrible. Si sale fulanito, salgo yo", reconoce Pedro Galván.

El hundimiento del Nuevo Pepita Aurora ha calado hondo entre los vecinos. "Se acabó, yo a la mar no voy más. La confianza que tenía la he perdido", asegura Manteco. "Yo no vuelvo a atravesar el Estrecho", añade un compañero. "Ya veremos. Cuando haya temporal los barcos van a salir, porque los que mandan son ellos", replica otro. Y es que "donde hay patrón no manda marinero", repiten todos.

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