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Los martes se pasa lista

Desde el pasado 1 de marzo, Zapatero es puesto a prueba cada martes. Perdidos los apoyos del PNV y BNG, al PSOE le ha quedado una exigua mayoría que le da, como mínimo, un dolor de cabeza semanal: cada vez que se reúne el Pleno del Congreso.

el 16 sep 2009 / 00:18 h.

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Desde el pasado 1 de marzo, Zapatero es puesto a prueba cada martes. Perdidos los apoyos del PNV y BNG, al PSOE le ha quedado una exigua mayoría que le da, como mínimo, un dolor de cabeza semanal: cada vez que se reúne el Pleno del Congreso.

Por un lado, la histórica posibilidad de que el PNV salga de Ajuria Enea tras 29 años en el Gobierno vasco y de que el socialista Patxi López sea lehendakari con el apoyo del PP en la investidura. Por otro, el divorcio del BNG tras una derrota en Galicia de la que, para más inri, el PSOE culpa a los socialistas gallegos. Son las causas de que cada martes el Gobierno socialista tenga que enfrentarse en los plenos del Congreso a un escenario hostil.

Con los votos del PP en contra en la mayoría de las votaciones en la Cámara Baja y después de quedarse sin el respaldo de los nacionalistas gallegos y vascos, a Zapatero le quedan pocas opciones. "Si los socialistas nos ofrecen que les demos apoyo permanente, ya saben nuestra respuesta: no somos socios de los socialistas", sentenció hace pocos días Artur Mas, presidente de CiU. Su partido ya ha advertido al Gobierno de que no actuará como salvavidas, entre otras cosas porque les parece una incoherencia sentarse junto al PSOE en el Congreso mientras que están sentados enfrente en el Parlamento catalán. Los socialistas, por su parte, dicen con resignación que el precio del apoyo de CiU es demasiado caro para pagarlo semanalmente.

Del mismo modo, ERC, enervado por la negociación de la financiación autonómica, ha rechazado un acuerdo parlamentario sólido con el PSOE. Descartados los pactos estables que darían a José Luis Rodríguez Zapatero la tranquilidad necesaria para gobernar sin hacer cuentas cada semana, el presidente del Gobierno no tiene más remedio que acudir a los pactos puntuales. Para ello, su recurso habitual será IU. Cada viernes, PSOE e IU se reunirán para trabajar las iniciativas que se van a votar la semana siguiente en la Cámara Baja, un esfuerzo extra que el Gobierno no tenía que realizar la pasada legislatura y del que va a depender, en gran medida, que salgan adelante las políticas socialistas.

En la última sesión de control al Ejecutivo, el portavoz de ERC, Joan Ridao, escenificó el panorama situando a Zapatero al final del tablón de un barco pirata, a punto de caer a los tiburones. Ante tales circunstancias, los populares se frotan las manos y ven abierta la puerta a ganar más peso en el Congreso, algo que ha hecho crecerse a Rajoy hasta el punto de augurar al Gobierno sólo medio año más de vida.

Así las cosas, la aritmética aprieta cada semana. El PSOE tiene 169 asientos en el hemiciclo. Lograr el apoyo de ERC (tres) y de IU (dos) les sigue dejando en minoría frente al resto de los grupos, por lo que sería necesario el respaldo puntual del BNG o, si no hay más remedio, el de NaBai o UPyD.

En esta coyuntura, cada diputado es más importante que nunca. En el último Pleno, el PSOE logró votaciones favorables a sus iniciativas gracias a la ausencia de varios diputados del PP. Los populares, conscientes de que el escenario les favorece, ya ha pedido explicaciones a los parlamentarios que no acudieron a la sesión y, una vez que recabe la información necesaria, decidirá si les aplica o no las sanciones que prevé su reglamento interno. Tanto en el PP como en el PSOE, se acabaron los viajes y los permisos que no tengan una firme justificación. Los populares ya han decidido ser más restrictivos en la concesión de licencias para ausentarse del escaño y las multas para quienes reincidan pueden ser de hasta 500 euros.

Todo en la vida política española se cuece en el Congreso, y prueba de ello son los Presupuestos Generales del Estado. Zapatero logró salvar las cuentas para 2009 in extremis, precisamente gracias al apoyo condicionado del PNV y el BNG. Cualquier ley ha de pasar por la Cámara Baja para ser aprobada. Y a la espera está, sin ir más lejos, la ley del aborto, cuya reforma ha sido objeto últimamente de las críticas más feroces de la oposición.

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