Cultura

Los matadores se desmarcan y toman su fusil

el 02 ago 2010 / 20:12 h.

La resaca de la abolición. Aún no ha pasado una semana de la sesión parlamentaria que acabó con la fiesta de los toros en Cataluña y permanecen los rescoldos de la inmensa reacción que ha supuesto la polémica abolición. A toro pasado, y no es caer en cainismos o manías persecutorias, se ha echado en falta una cabeza visible que fuera más allá del inevitable y enésimo comunicado de la Mesa del Toro, un documento lleno de obviedades en el que –una vez más– no se pasa de anunciar nuevas medidas legales contra una prohibición que es una contundente realidad. El toreo necesita una voz cantante y convincente que no despierte ningún tipo de suspicacias ni discusiones en los diversos estamentos de la profesión: un verdadero organismo federativo que sepa representar a este complejo planeta en todos los medios y los foros de debate de la piel de toro.

Iniciativa torera. En esa tesitura, no es de extrañar que las principales figuras del toreo hayan decidido tomar su propia iniciativa esbozando el comienzo de una acción colegiada de la que no existen demasiados precedentes. La reunión que mantuvieron en Madrid hace escasas fechas ha tenido la repercusión necesaria. No podía ser de otra manera: ellos son los mejores rostros de la reacción y, posiblemente sin saberlo, han marcado la pauta de los próximos pasos que debe dar el toreo para escenificar un definitivo ‘aquí estoy yo’. La primera reunión se celebró en Madrid y contó con el concurso de los nombres más ilustres del actual escalafón de los matadores de toros. El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera fueron los pioneros de este encuentro celebrado en un conocido restaurante de la capital. En la nota emitida posteriormente también figuraban los nombres de Enrique Ponce, Morante de la Puebla, Cayetano Rivera Ordóñez, El Fandi, Sebastián Castella y Alejandro Talavante, pidiendo una urgente reunión con la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, para plantearle las principales inquietudes del sector. Los propios toreros, en declaraciones posteriores, reconocían la necesidad de hacer piña “sin intermediarios”. Se consumaba así el desmarque de la tan traída y llevada Mesa del Toro, que sigue adoleciendo de operatividad, de una presencia más contundente en medio de unos hechos en los que ha faltado una voz decidida y común.

Nunca es tarde... Si la dicha es buena. Y es que ya era hora de que los toreros cogieran la sartén por el mango; de que se preocuparan del destino y el futuro de una fiesta que les ha dado el pan y la sal. Los estratos de la profesión están obligados a mirar más allá de sus estrictos intereses profesionales y gremiales. Demasiadas veces los profesionales han pecado de mirar hacia otro lado pensando que la tormenta acabaría escampando. Esta vez no podía ser así. Con la derrota reciente de Cataluña, el toreo está obligado a encontrar una federación vertical definitiva. Paradójicamente, deberíamos mirarnos en el espejo de los enemigos de la fiesta para luchar con las mismas armas, con idéntica y precisa organización.

La reacción. Lo que nadie puede negar es la inmensa reacción despertada en el país que, una vez más, ha ido más allá de la timorata tibieza y el oportunismo de los políticos de uno y otro bando. Los capotazos de Plácido Domingo en el Teatro Real o la bandera nacional con el toro que exhibió la campeona Marta Domínguez son los mejores ejemplos.

alvarordelmoral@hotmail.com

  • 1