Cofradías

Los Muchachos de Consolación desafiaron al tiempo y recorrieron con éxito las calles de Utrera

Sobre las 14.30 horas, la lluvia comenzaba a arreciar con fuerza, lo que hizo que la ciudad mirara hacia el cielo temiendo que las peores previsiones se materializaran más tarde. Sin embargo, tras un cabildo de la junta de gobierno, los Muchachos de Consolación decidían afrontar el riesgo que ayer suponía salir a la calle, algo que se magnifica en esta cofradía al tener su residencia canónica en el templo de la patrona, bastante alejado del centro.

el 29 mar 2010 / 20:58 h.

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La Virgen de la Amargura estaba de estreno.

La decisión de realizar la estación de penitencia era anunciada por el hermano mayor, Santiago Fernández, originando entre los presentes que abarrotaban el interior del recinto sagrado una gran alegría que se materializó en forma de aplauso. De esta forma, y con puntualidad británica, a las seis de la tarde se abrían las puertas del santuario de Consolación, comenzando a salir los primeros tramos de nazareno, cuando incluso el sol ganaba su batalla a las nubes, haciendo que la luz del atardecer inundara la explanada que antecede a esta iglesia.

Así, junto a los sones de la onubense banda de cornetas y tambores ‘Santísimo Cristo de la Expiración', el crucificado del Lunes Santo utrerano comenzó a caminar, de nuevo entre las horribles vallas verdes estrenadas estos días por el Ayuntamiento, avanzando por el largo paseo de Consolación buscando las calles más céntricas de Utrera. Tras el Cristo del Perdón, la Virgen de la Amargura centró las miradas de los cofrades que buscaban contemplar uno de los estrenos importantes de este año: las nuevas seis cartelas en plata, estofadas y policromadas en su parte central, que adornaron las bambalinas delantera y trasera. Tras el palio, muy bien llevado por los costaleros, la banda de música ‘Ciudad de Utrera' interpretó como cada año la marcha ‘Amargura', con la que esta dolorosa enfiló su caminar hacia el Centro de Día de Mayores, uno de los puntos destacados del recorrido.

En este enclave de la avenida Juan XXIII, una multitud de personas -cada Lunes Santo, más- esperaban el paso de la cofradía en un lugar donde los mayores de Utrera saludan con cariño a los titulares de esta corporación religiosa. Ofrendas florales, mujeres de mantilla y saetas sirvieron como ofrecimiento del Hogar del Pensionista a los Muchachos de Consolación.

Tras un largo recorrido por las calles y plazas del municipio, las filas negras de los nazarenos -de nuevo con la contradicción de llevar capa y, sin embargo, portar los cirios apoyados en la cintura como es propio de los hábitos de cola- caminaron de regreso hacia el santuario, aunque sin poder discurrir este año por el interior del parque de Consolación, cerrado por los problemas originados a causa del temporal de los últimos meses, y sustituyendo esta zona por la estampa inédita que dejó la cofradía a su paso por la avenida de Italia.

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