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Los novillos de La Quinta se impusieron a los novilleros.

La verdad es que fue una gozada ver a esos erales de La Quinta mostrando un amplio abanico de los resortes de la bravura pasada por el tamiz de su sangre Santacoloma.

el 27 jul 2012 / 13:36 h.

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PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA
Ganado: Se lidiaron seis erales de La Quinta, con capas y hechuras propios de su encaste Santacoloma. Dentro de un fondo exigente y encastado, destacaron los excelentes ejemplares lidiados en tercer y cuarto lugar. El quinto fue codicioso y el primero y el sexto fueron los más deslucidos.
Aspirantes: Manuel Rodríguez (Escuela de Écija), silencio y vuelta por su cuenta.
Javier Moreno Lagartijo (de Córdoba), silencio tras aviso y ovación.
Rafael Reyes (Círculo Taurino de Córdoba), silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.
Incidencias: La plaza registró dos tercios de entrada en noche fresca y agradable. El banderillero Niño de Osuna resultó cogido por el primero sufriendo una extensa herida superficial en la cara interna del muslo que fue calificada como "menos grave".


La verdad es que fue una gozada ver a esos erales de La Quinta mostrando un amplio abanico de los resortes de la bravura pasada por el tamiz de su sangre Santacoloma. Unos lo hicieron rebosándose con picante nobleza en los engaños; otros con exigente codicia y también hubo un par de ellos con sus problemas que marcaron la variedad de un gran encierro que se le marchó crudito a la terna. A los chicos les vino tela de largo el trago y pasaron las de Caín para intentar acoplarse a unas embestidas fuera de catálogo que se llevó el viento fresquito que subía por la dársena, Guadalquivir arriba. Poco más hay que contar de un festejo que tenía muchas connotaciones cordobesas. Pero los paisanos que se cruzaron la campiña en autobús para ver a sus toreros cogieron el camino de vuelta -metidos en la madrugada- con un poso de decepción.

El cartel lo abría un torero de la cantera ecijana, Manuel Rodríguez, que sí pudo mostrar algo de expresión a la verónica con su primer novillo, que le apretó las tuercas por buscón y corto de viajes. Más allá de algún chispazo aislado de cierta personalidad acabó de emborronarlo todo con la espada. El cuarto, un sensacional santacoloma, merecía mucho más aunque Manuel Rodríguez encontró el acople y enseñó su calidad en algunos muletazos por el lado derecho que no tuvieron continuidad al natural.

Lagartijo
, un cordobés formado en Badajoz y sobrino de Parrita, se hartó de amontonar muletazos sin ton ni son en sus dos novillos. No se le puede negar la voluntad al chaval pero su primero, con picante, no admitía dudas y el quinto, codicioso y exigente, terminó de perderle en el laberinto. Poco más hay que decir de Rafael Reyes, que nunca encontró reposo, distancia ni terreno -perdiendo muchos pasos- con el eralote que salió en tercer lugar. Algún natural suelto le redimió en parte pero acabó naufragando con el distraído sexto.

Al final del festejo trascendió la identidad de la terna que se disputará el vestido de torear, el capote de paseo y el capote de brega que regala la Real Maestranza. Nadie dudaba de la inclusión de Lama de Góngora. Completan el cartel los únicos que han cortado oreja: Miguel Ángel León y Alejandro Pavón. La cosa se juega este año en Sevilla.

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