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Los números cantan detrás y delante

El Sevilla ha perdido solidez defensiva en los cuatro últimos partidos, pero también efectividad ofensiva. Desde la derrota ante el Barça ha encajado nueve goles en cuatro partidos, mientras en los cinco iniciales sólo recibió dos.

el 29 oct 2012 / 21:45 h.

Spahic y Cicinho se lamentan tras el segundo gol del Zaragoza.

Cuando un equipo entra en una crisis –póngase el prefijo mini si se quiere– de resultados, y el Sevilla acumula tres derrotas en las cuatro últimas jornadas, sus números acaban cantando y delatando de forma notoria cuáles son los puntos débiles o los aspectos que han perdido la solidez de las etapas de bonanza, en este caso los primeros cinco partidos, en los que el equipo de Míchel sumó once de quince puntos posibles para situarse en puestos de Liga de Campeones.

Ese comienzo prometedor se truncó, qué duda cabe que con circunstancias extrañas de por medio, en el encuentro ante el FC Barcelona, que se ha revelado como punto de inflexión en la trayectoria nervionense en este arranque de campeonato.

Hasta el punto de que en la parcela defensiva ha habido un cambio que se podría calificar “como de la noche a la mañana”, o dicho en otras palabras, la solidez y sobriedad defensiva se han ido al garete de buenas a primeras, de tal modo que Palop ha dejado de parecer un seguro de vida y a Botía, Spahic, Cicinho y compañía, aglutinadores de elogios en los partidos iniciales, se les empieza a sacar faltas...

Aunque siempre se argumenta que el trabajo defensivo comienza en el delantero centro y compete a todos y cada uno de los once jugadores sobre el campo, lo cierto es que la seguridad atrás y la capacidad para resistir con firmeza las acometidas rivales se han esfumado y los números son más que esclarecedores.

En concreto, el Sevilla encajó tan sólo dos goles en las primeras cinco jornadas, los que le hizo el Getafe en el estreno en el Ramón Sánchez-Pizjuán (2-1 para los de Míchel) y el Granada en Los Cármenes (1-1). Luego, portería a cero en Vallecas (0-0), ante el Real Madrid (1-0) y en Riazor (0-2).

Dos goles en contra que situaban por aquel entonces al equipo de Nervión como el menos goleado de Primera junto al Málaga y con uno de diferencia sobre Barcelona y Mallorca. Su media, de sólo 0,4 goles encajados.

Los tantos a favor en ese periodo, media docena, daban para mantenerse en la cuarta plaza. Y seis son también los que ha anotado en los cuatro partidos posteriores, sólo que ha recibido nada menos que nueve, a saber: tres ante el equipo de Tito Vilanova, dos en Balaídos, dos en casa ante el Mallorca de Joaquín Caparrós y otros dos en La Romareda ante el Zaragoza de otro extécnico sevillista, Manolo Jiménez.

La media en estos cuatro partidos asciende a 2,25 goles encajados, y el sumatorio deja al Sevilla, con once tantos en contra, en la quinta plaza igualado con Barça, Zaragoza y Celta, precisamente, y por detrás de Atlético y Valladolid (9), Real Madrid (7) y Málaga (5), que sí mantiene la firmeza abrumadora en esa faceta.

En la parcela ofensiva, aunque el Sevilla mantiene un promedio similar, llaman poderosamente la atención dos datos: de un lado, se trata del tercer equipo que más remata fuera de los tres palos, hasta 52 intentos sobre 116. El pichichi nervionense, Álvaro Negredo, es el segundo que más veces remata fuera (16), sólo superado por el madridista Cristiano Ronaldo.

De otro, los jugadores de Míchel necesitan casi diez remates (9,6) para lograr un gol, por 4,5 del Barça o 6,7 del Betis. Sólo ocho equipos tienen peor puntería.

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