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Los obispos arremeten contra el contrato para inmigrantes de Camps

Los obispos cargaron con dureza contra el contrato para inmigrantes que quiere aprobar Francisco Camps en la comunidad valenciana. Criticaron que la ley no vaya dirigida al "bien del inmigrante".

el 15 sep 2009 / 04:08 h.

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Los obispos cargaron con dureza contra el contrato para inmigrantes que quiere aprobar Francisco Camps en la comunidad valenciana. La Conferencia Episcopal critica que la ley no vaya dirigida al "bien del inmigrante", sino a "garantizar los derechos" de los españoles, a la vez que denuncia su "falta de humanidad".

El responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal y obispo de la diócesis Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, afirmó que no está en contra de la regulación de inmigrantes. No obstante, aseguró que, a pesar de no conocer íntegramente el texto, éste "tiene una filosofía" con la que no está de acuerdo. En este sentido, defendió "otros principios más humanitarios, solidarios y más cristianos".

"Las leyes de extranjería e inmigración están fundamentadas sobre la defensa de los intereses nacionales y la regulación de la economía y del mercado", unos principios que, en su opinión, "no son los deseables", ya que no considera a los inmigrantes en cuanto a sus derechos sino como un motor de la economía. En este sentido, añadió que la legislación sobre inmigración y extranjería le "pone siempre en guardia". "El inmigrante en los países desarrollados es un colchón de la economía, como un muelle, que le deja subir cuando lo necesitamos y cuando las cosas se ponen mal, que se vayan cuanto antes", dijo.

Tras defender principios "más cristianos" en la regulación de la inmigración, el obispo de Sigüenza aclaró que fuera de esos criterios "todo lo demás que salga son actitudes defensivas de esos intereses nacionales pero difícilmente hay una ley de extranjería que nazca del amor al prójimo y desde el servicio al pobre". Sánchez se refería así a la propuesta de la Comunidad Valenciana de la futura Ley de Integración de los Extranjeros, similar al contrato de inmigración propuesto por el líder del PP, Mariano Rajoy, en campaña electoral.

La teoría de la Conferencia Episcopal sobre el uso de los inmigrantes como motor económico se vio reflejado en las palabras del vicepresidente primero del Gobierno valenciano, Vicente Rambla, que reclamó un "esfuerzo" al Ejecutivo central para permitir que se instalen en España "cuantos inmigrantes sea positivo que lleguen", con un contrato laboral, pues de lo contrario se generarán "importantes desequilibrios".

"No es positivo ni bueno que un inmigrante llegue aquí sin trabajo, sin medios y sin capacidad para poder desarrollar una opción de vida, ni para él ni para la sociedad a la que llega", aclaró. Por contra, valoró la arribada de inmigrantes "con su relación laboral garantizada y su voluntad de integrarse", en alusión esto último a la Ley de Integración del Inmigrante que está preparando la Generalitat.

Reforzar fronteras. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, que ya se mostró contrario a la opción valenciana, abogó por "reforzar" las fronteras para impedir la entrada de inmigrantes en situación irregular. Corbacho aclaró que cuando los fenómenos migratorios son "cuantitativamente potentes" y que se producen en corto período de tiempo, como sucedió en España, "no son neutros", por lo que hay que gobernar "con las ideas claras" porque, de lo contrario, "se pondrán en peligro los pilares de la convivencia y de la vida cotidiana".

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