Economía

Los ogros de Lándaluz

La organización agroindustrial que preside Manuel Jurado hace frente a la marca blanca

el 14 nov 2009 / 21:20 h.

Los tiempos están cambiando a velocidad de vértigo para la industria agroalimentaria. Y la crisis no ha hecho más que acentuar algunas de sus debilidades -hablamos en este caso de la andaluza- y marcar hacia dónde debe encauzarse el futuro. Uno de esos caminos pasa ineludiblemente por los procesos de concentración y otro mira con ambición el potencial de crecimiento que ofrece el canal de hostelería y restauración. Hay un tercero, se echa en falta que las empresas andaluces miren algo más hacia fuera de las fronteras nacionales.

Así lo considera el presidente de Lándaluz , Manuel Jurado, quien esta semana desbrozó en el Club Antares la situación actual del mercado, que viene condicionado por el imparable avance de las marcas blancas. Jurado aprovechó para avanzar que la asociación está trabajando para "crear una red de distribuidores del canal horeca por todo el territorio nacional".

Puso el acento en que uno de los grandes déficit de Andalucía en los últimos años -y que le está costando caro- ha sido el abandono que ha hecho de la marca. "Hemos sido proclives a vender graneles, con lo que dábamos el empleo y el valor añadido a otras regiones", pese a que la comunidad cuenta con los mejores productos, aseveró. De ahí viene que las marcas sean "una de las obsesiones de Lándaluz", que agrupa a 145 firmas alimentarias.

¿Y cómo hacerlo? Complicado con el tamaño medio de las empresas del sector, precisó, por lo que aseveró que la solución está "en la masa crítica". Incidió en que "hay que perderle el cariño al sillón" en muchos casos y buscar uniones para ganar así dimensión.

Criticó a la distribución, de la que denunció "la discriminación" a la que somete a las marcas por los excesivos márgenes que les imponen a los productos que no corresponden a los de sus fabricantes.

Jurado, que definió la marca blanca como "el gran ogro", denunció que hay referencias de esos productos que "se venden un 10%-20% por debajo de coste, mientras que a las marcas tradicionales les aplican márgenes del 30%".

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