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Los otros (monumentos)

Hay papeleras que son un monumento. Y una señal. Y fuentes de las de beber. El Ayuntamiento acaba de sacar la lista.

el 07 oct 2010 / 21:03 h.

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De verdad: si tiene un rato, pásese por el Ayuntamiento según se entra por la parte de atrás. Allí, en la Sala de la Logia, hay una exposición que, pese a su aspecto soso que tira de espaldas, revela uno de los grandes misterios de Sevilla: la lista completa de sus monumentos, que ascienden a la escalofriante cifra de 1.362. O sea, uno por cada 514 habitantes. Usted dirá: pues ya se han gastado dinero en peanas, estando como está la cosa: Pues no. Error. Olvídese del concepto tradicional de monumento. O, mejor dicho, añádale una nueva perspectiva. Porque, además de todas esas fuentes y todas esas esculturas callejeras, el surtido contiene elementos inimaginables. Con decirle que hay monumentos en todos los distritos, ya se hará una idea de lo variopinto del lote.

Todo el mundo convendrá en que la grúa de hierro que estaba en el Muelle de Nueva York (o sea, en el de Sevilla) reúne todos los méritos clásicos para incorporarse a dicha nómina, pero... ¿qué diría el lector de las fuentes hexagonales de beber agua que hay en el Parque de los Príncipes? ¿Y de ciertas papeleras, no precisamente fernandinas? Claro que, aquí, en lo de las papeleras, se abre un dilema: si son monumentos, ¿se le puede aplicar al viandante la ordenanza antivandalismo por arrojarle papeles? Dura tarea, la de comportarse como buen ciudadano.

Esas papeleras son las de la Expo 92, las azules. Si pasa hoy por la Cartuja y las mira, verá la de colillas que les salen por las orejas. Pues son monumentos. No estarán protegidas por ninguna categoría específica, pero forman parte de la identidad y de los atractivos de la urbe, que lejos de dejar de producir joyas tras 1929, continuó y continúa sumando obras genuinas llamadas a despertar el entusiasmo de los siglos venideros.

La exposición es interesantísima, dicho sin rodeos. Como casi todas las de ahora, es un monumento al panel (ella, en sí). Pero lo mejor es que en el centro de la estancia hay una mesa larga con un montón de tomos y otras tantas sillas donde puede usted sentarse libremente a hojearlos. Cada uno de esos volúmenes, encuadernados a la administrativa, recoge los monumentos de uno de los distritos sevillanos. Imagínese el grosor del que habla del casco antiguo. En esos libracos está la sal de esta exposición municipal. Si consigue soportar la relación exhaustiva de lápidas, retablos, paneles cerámicos, losetas e inscripciones (que son para escribir un libro aparte), detectará de tanto en tanto elementos sorprendentes, otros que no conocía, otros que le sonaban pero no había llegado a ver y algunos más tan recientes que ni siquiera sospecharía de su existencia. También se abre una puerta, cómo no, a la disconformidad. Nada más que en rótulos comerciales, la lista es de treinta monumentos (desde el precioso Studebaker de 1924 hasta la botella de rioja de la calle Almirante Hoyos de 1928). Hay una jaula en Sevilla que es un monumento: está en la Cartuja. Es enorme.

¿Sabía usted que la fuente que hay en el Prado, según se llega por San Fernando, se llama de las Cuatro Estaciones? Pues también está en la lista. Por cierto, que dicen de ella en el tomo que está en mal estado. No es lo normal, ya que la gran mayoría de los diagnósticos son favorables. Lo que quizá no sepa es que en el Distrito Este hay una señal que también es monumento. Un poste con una placa que dice que en tal árbol se sentó Alfonso XIII el 15 de marzo de 1910, cuando fue por allí a recorrer la pista del Raid Peper. Las estaciones del Viacrucis, el retablo de la Amargura, la Piedra Llorosa de los fusilamientos de 1857. ¿Sabe dónde están? Visite la exposición. Es casi un deber de ciudadano.

De utilidad:
Qué: Exposición Descubre tus monumentos.
Dónde: En la Sala de la Logia del Ayuntamiento de Sevilla (entrada por la Plaza de San Francisco).
Cuándo: Hasta el 15 de octubre, de 9.20  13.30 y de 18 a 20 horas.
Cuánto: Entrada libre y gratuita.
Por qué: Para conocer la historia, la variedad y el estado de conservación de los elementos más representativos de la ciudad.
Cómo: Mediante 13 tomos de consulta muy gráficos y fáciles de usar. En total, son 1.362 monumentos, divididos en 167 esculturas, 367 placas, 30 rótulos comerciales, 107 muebles y 336 de otros conceptos.

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