Local

Los paisajes nórdicos se adueñan del Bellas Artes

el 13 mar 2013 / 21:48 h.

TAGS:

-->

El Bellas Artes de Sevilla incorpora desde hoy a su oferta cultural un paseo por el colorido y barroco universo de los paisajes nórdicos, a través de 36 lienzos cedidos por el Museo del Prado, firmados por maestros de la talla de Rubens, Jan Brueghel el Viejo, Claudio de Lorena o Verhaecht. Hay que aclarar que en la Edad Moderna, a los pintores procedentes de los territorios que quedaban más allá de los Alpes, como Flandes, los Países Bajos o Alemania, se les denominaba en Italia nórdicos. Y es que, al contrario de lo que se cree en las naciones con una perspectiva artística de influencia italiana, este género pictórico fue cultivado originalmente por estos maestros, que llevaban trabajando esta tradición desde sus retablos góticos, y no por los italianos, que posteriormente se inspiraron en ellos.

La relevancia de la muestra Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado, que podrá visitarse hasta el 2 de junio, radica en la calidad de las piezas -el 80% son cuadros expuestos en sala- y en la categoría de sus autores. En esta nómina figuran los más destacados maestros del género, como Tobias Verhaecht, Jan Brueghel el Viejo, David Teniers, Peeter Snayers y Simon de Vlieger. Y por último, Rubens, cuyos paisajes constituyen la parte más íntima y más personal de su producción.

La exposición, comisariada por Teresa Posada, explica cómo en los siglos XVI y XVII el paisaje va cobrando peso, dejando de aparecer como el mero fondo de los cuadros, para convertirse en el protagonista. Para ello, acerca al público los distintos tipos que surgieron a lo largo del XVII en Flandes y Holanda, a través de nueve secciones: Paisaje de hielo y nieve, El bosque como escenario, La vida en el campo, Rubens, Paisajes exóticos y tierras lejanas, Paisajes de agua, El jardín de palacio, La montaña y En Italia pintan luz.

Teresa Posada, conservadora de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Prado, acudió ayer a la presentación de la muestra, donde expuso que los grandes pintores nórdicos viajaron a Italia y quedaron fascinados e impactados por las montañas de los Alpes y por la luz de aquel país, lo que les incitó a inmortalizar esas estampas. Jan Brueghel el Viejo fue el primero, y su obra fue contagiando al resto. El resultado, unos lienzos que además de su valía artística, suponen un relevante testimonio arquitectónico, ya que muchos de estos maestros retrataron palacios y castillos nórdicos que ya no se conservan. Estas pinturas también tenían una intención política, ya que se usaban como una herramienta de propaganda al servicio de los nuevos archiduques de Flandes, así como finalidad moralizante.

Al calor de esta nueva corriente, a lo largo del siglo XVII pintores y coleccionistas nórdicos comenzaron a interesarse por la representación del paisaje como escenario de asuntos de la vida cotidiana, sentando con ello las bases para el desarrollo del paisaje como género pictórico independiente. Poco a poco el asunto pasó a ser un pretexto para representar con fidelidad montañas, bosques, campiñas, ríos, mares, parajes cubiertos de nieve o canales helados inmersos en una luz naturalista.

Entre los 36 cuadros destacan piezas como Paisaje alpino de Tobias Verhaecht, uno de los maestros de Rubens, y La vida campesina y Boda campestre de Jan Brueghel el Viejo, además de La Abundancia y los Cuatro Elementos que pintó en colaboración con Hendrick van Balen o Mercado y lavadero en Flandes en colaboración con Joos de Momper el Joven. Piezas también significativas, Paisaje con gitanos y Tiro con arco, de David Teniers, o los dramáticos Asedio de Aire-sur-a-Lys, de Peeter Snayers, y Bosque con una laguna, de Jan Brueghel el Joven y taller.

Las dos tipologías más características del paisaje nórdico -el de invierno y el de agua- están representadas con obras como El puerto de Ámsterdam en invierno de Hendrick Jacobsz Dubbels o Paisaje con patinadores de Joos de Momper el Joven, así como por las pinturas Playa con pescadores de Adam Willaerts, que une el paisaje con la escena de género.

Por otro lado, los cuadros Un puerto de mar y Paisaje con desembarco de holandeses en tierras de Brasil de Jan Peeters aluden a las lejanas tierras a las que las rutas comerciales llevaron a los holandeses. Y, por último, está Rubens, cuya producción es parte primordial de la muestra. De ella se expone en un lugar destacado de la sala Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Caledonia, obra cumbre del paisaje nórdico.

La exposición concluye con algunos de los paisajes encargados por el monarca español Felipe IV para decorar el palacio del Buen Retiro de Madrid a Claudio de Lorena y Jan Both, jóvenes pintores nórdicos que iniciaron en Roma el llamado paisaje italianizante que en Holanda contó con numerosos seguidores. Pero el más destacado fue Philips Wouwerman, que se especializó en la representación de cacerías como Parada en la venta, que adelantan ya el gusto rococó.

Esta muestra, que llega a Sevilla gracias a una colaboración de La Caixa y la Junta con el programa El Prado itinerante, se abre al público hoy. Como complemento a la inauguración, la comisaria ofrecerá a las 19.00 horas una conferencia en el museo.

-->-->

  • 1