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Los países de la eurozona discutirán este lunes el rescate de Grecia pero no desbloquearán la ayuda urgente

Los Veintisiete debatirán un estímulo limitado de la economía a cargo  de Alemania, Suecia o Finlandia.

el 03 oct 2011 / 06:12 h.

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Los ministros de Economía de la eurozona examinarán este lunes en  Luxemburgo las nuevas medidas de ajuste adoptadas por Grecia a cambio  de su rescate, pero no desbloquearán la ayuda urgente de 8.000  millones de euros que Atenas necesita para no suspender pagos en  octubre. El retraso se debe a que todavía no está listo el informe de  los inspectores de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que  debe certificar si Grecia cumple las condiciones.

El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, informará a los  ministros de la marcha de las negociaciones con las autoridades  helenas. Los inspectores -que abandonaron Atenas a principios de  septiembre tras constatar fuertes desvíos respecto a los objetivos de  reducción de déficit para los próximos años- regresaron al país el  pasado jueves después de que el Gobierno griego anunciara un nuevo  paquete de medidas, entre las que destaca una tasa inmobiliaria y  recortes a los salarios de los funcionarios.  

Bruselas considera que estas medidas son un "paso importante" para  alcanzar los objetivos pactados de reducción de déficit. No obstante,  se prevé que la troika (de la Comisión, el FMI y el Banco Central  Europeo) se quede todavía en Atenas hasta el 7 de octubre para  concluir las negociaciones, según la prensa griega.

Por todo ello, los ministros de Economía de la eurozona celebrarán  una nueva reunión extraordinaria el próximo 13 de octubre, según ha  confirmado el representante alemán, Wolfgang Schäuble, para  desbloquear los 8.000 millones si el informe de la troika es  positivo. Las autoridades griegas han avisado de que, sin esta ayuda,  no podrán pagar salarios ni pensiones en octubre.

Los ministros de Economía de la eurozona pasarán revista además a  la marcha de las ratificaciones de la ampliación del fondo de rescate  de 440.000 millones de euros para países endeudados. La reforma dota  al fondo de poderes para comprar bonos, recapitalizar bancos y dar  líneas de crédito preventivas a países con problemas. El objetivo es  frenar el contagio de la crisis a España e Italia.

Tras los votos positivos de los parlamentos de Finlandia, Alemania  o Austria, sólo quedan tres países pendientes de ratificar: Malta y  Países Bajos, que no plantean problemas, y Eslovaquia, cuyo Gobierno  no parece contar con mayoría suficiente y que todavía no ha fijado  fecha.

No se espera que el Eurogrupo discuta formalmente la propuesta de  la Comisión para reforzar todavía más el fondo de rescate recurriendo  al endeudamiento, tal y como ha sugerido Estados Unidos. Tanto  Alemania como Francia quieren esperar a que concluya la ratificación  antes de lanzar un nuevo debate, aunque aumenta el consenso entre los  Estados miembros sobre la necesidad de que el fondo sea más potente.

Los países de la eurozona revisarán además el acuerdo sobre el  segundo rescate de 109.000 millones de euros para Grecia. Todavía  está pendiente de resolver el aval que exige Finlandia a cambio de su  contribución a este segundo paquete de ayuda financiera. Y algunos  países, liderados por Alemania y Países Bajos, quieren revisar los  términos del pacto para que los bancos asuman una quita superior al  21% que se decidió en julio, aunque otros como Francia se niegan.

ESTIMULO LIMITADO

La reunión proseguirá el martes con la incorporación del resto de  ministros de Economía de la UE. El principal punto en el orden del  día es una discusión sobre si la UE puede poner en marcha un plan de  estímulo limitado, a cargo de países como Alemania, Suecia o  Finlandia, para impulsar el crecimiento y evitar que los ajustes  puestos en marcha para frenar la crisis de deuda ahoguen la  recuperación.

Se trata de revisar el acuerdo adoptado por los 27 en 2009, según  el cual todos los Estados miembros debían retirar las medidas de  estímulo adoptadas al principio de la crisis como muy tarde en 2011.  La UE cede así a la presión de Estados Unidos y el Fondo Monetario  Internacional, que han advertido de que el exceso de austeridad está  contribuyendo a ralentizar la recuperación.

El debate se realiza a propuesta de la Comisión. Su presidente,  José Manuel Durao Barroso dijo la semana pasada ante la Eurocámara  que "no tenemos mucho margen para un nuevo estímulo presupuestario,  pero esto no significa que no podamos hacer más para promover el  crecimiento".

En este sentido, el Ecofin reiterará que los países que han sido  rescatados (Grecia, Portugal e Irlanda) y los que han requerido ayuda  del BCE (Italia y España) tienen que aplicar los ajustes exigidos  para cumplir los objetivos de reducción del déficit y no tienen  ningún margen de maniobra para medidas de estímulo.

El resto de países expedientados por déficit excesivo, entre ellos  Francia también deben seguir la senda de austeridad. Sólo países como  Alemania o Países Bajos o como Suecia, Finlandia o Luxemburgo  disponen de cierto margen presupuestario y sus socios les  presionarán, especialmente a Berlín, para que lo exploten, según  fuentes diplomáticas.

Sin embargo, no se espera que en la reunión se pacte un estímulo  potente. De hecho, la UE espera que esta cuestión vuelva a debatirse  en la cumbre del G-20 que se celebra en Cannes el 2 y 3 de noviembre.  Allí pedirá a los países emergentes que apliquen medidas de estímulo  para impulsar el crecimiento de la economía mundial, según las  fuentes consultadas.

Los ministros de Economía de la UE discutirán también la situación  de la banca comunitaria. Pero aunque en la reciente reunión informal  en la ciudad polaca de Wroclaw constataron que sería conveniente que  las entidades se recapitalizaran para resistir mejor a la crisis de  deuda, no se espera que de momento se anuncien nuevas medidas en este  sentido.

Finalmente, los Veintisiete tratarán de aprobar una nueva norma  para reforzar los controles sobre los derivados financieros, a los  que la UE responsabiliza de la crisis financiera. Sin embargo, el  compromiso es poco probable porque Reino Unido, donde se realiza la  mitad de operaciones con este tipo de instrumentos, se opone a ceder  poderes a la UE a la hora de vigilar estas operaciones y exige que la  supervisión siga siendo estrictamente nacional.

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