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Los países de la OTAN y socios de la región acuerdan poner fin a misión militar en Libia el 31 de octubre

el 22 oct 2011 / 08:27 h.

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Los países de la OTAN y sus socios de la región han acordado este  viernes poner fin a la operación militar en Libia el próximo 31 de  octubre, tras siete meses de campaña, en base a la recomendación de  las autoridades militares aliadas, según ha anunciado el secretario  general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen.  

"Hemos acordado que la OTAN reducirá la operación en este periodo  hasta el 31 de octubre. En este periodo la OTAN supervisará la  situación y retendrá la capacidad de responder a amenazas a civiles  en caso necesario", ha explicado en rueda de prensa el danés, que ha  insistido en que la decisión se ha tomado por "consenso" y de forma  "unánime" entre los Veintiocho aliados y con el apoyo de los socios  de la región como Qatar, Emiratos Arabes Unidos y Jordania que  también han participado en la misma.

Rasmussen ha precisado que en este "periodo de transición" de aquí  al 31 de octubre los aliados y socios irán reduciendo los medios  aéreos y navales pero "retendrán" la capacidad de atacar en caso  necesario para proteger a los civiles. "Nuestra intención es reducir  la operación durante este periodo. Y durante este periodo  supervisaremos estrechamente la situación en Libia y actuaremos si es  necesario", ha precisado. "Garantizaremos que no haya ataques contra  civiles durante este periodo de transición", ha insistido.

En todo caso, ha descartado que la OTAN mantenga medios y fuerzas  desplegados en los países vecinos. "No tenemos ninguna intención de  mantener fuerzas armadas en el vecindario de Libia. Nuestra intención  es cerrar la misión", ha insistido.

El secretario general aliado ha explicado que la decisión de hoy  es "una decisión preliminar". "Tomaremos una decisión formal a  principios de la próxima semana" tras consultar "estrechamente" con  la ONU y el Consejo Nacional de Transición, ha precisado.

La decisión llega tras la muerte del coronel Muamar Gadafi este  jueves en Sirte y tras confirmarse que los últimos dos bastiones que  le quedaban al régimen, Sirte y Bani Walid, están ya bajo control de  las fuerzas del Consejo Nacional de Transición libio.

RECHAZA DIVISIONES ENTRE LOS ALIADOS

A pesar de que fuentes aliadas y militares han reconocido que  Reino Unido prefería mantener "más tiempo" la misión tras mostrar su  preocupación por el paradero desconocido de Saif al Islam, Rasmussen  ha rechazado divisiones en el seno de los aliados, que han prorrogado  las negociaciones para poner fin a la misión durante más de cinco  horas y han necesitado varios recesos para recibir luz verde de las  capitales. "Esta es una decisión tomada por consenso en el Consejo y  apoyada por nuestros socios operativos", ha insistido. Canadá ha sido  el único país que ha reclamado poner fin inmediato a la misión.  

"Hemos dicho que ahora es el momento de que el pueblo libio tomen  el destino en sus propias manos", ha explicado. "Este es un momento  especial en la historia, no sólo para la gente de Libia y la región,  sino también para la Alianza de la OTAN. Demuestra que la libertad es  la mayor fuerza en este mundo", ha agregado.

Sobre la muerte de Gadafi, Rasmussen ha reclamado "total  transparencia" y ha dejado claro que espera que las nuevas  autoridades libias "respeten" los principios de democracia y Estado  de Derecho, Derechos Humanos y que garanticen "una Libia inclusiva" y  la "reconciliación", pero ha dejado en manos del Consejo Nacional de  Transición la decisión de abrir "una investigación especial" sobre  las circunstancias de la muerte del coronel.  

"Compete a las autoridades libias  decidir si se necesita o no una  investigación especial" sobre la muerte de Gadafi, que fue capturado  con vida y murió posteriormente en un tiroteo entre fuerzas leales al  coronel y las fuerzas del CNT. "Ahora es responsabilidad de las  autoridades libias gestionar los asuntos internos libios", ha  zanjado.

"El CNT ha pedido libertad y democracia y por eso doy por hecho  que las nuevas autoridades en Libia cumplirán sus responsabilidades  internacionales y los principios básicos de una democracia,  incluido  el respeto por el Estado de Derecho y los Derechos Humanos", ha  insistido.

GADAFI NO ERA UN OBJETIVO

Aunque Rasmussen ha dejado claro que Gadafi no ha sido un objetivo  de la misión sí ha defendido que el ataque de la OTAN contra el  convoy en el que viajaba cuando fue capturado era "legítimo". "Ni el  coronel Gadafi ni ningún otro individuo han sido objetivos de nuestra  operación", ha insistido, pero "tales convoyes eran objetivos  militares legítimos".

El secretario general aliado ha reconocido sentirse "muy  orgulloso" porque los aliados y socios "han impedido una masacre" en  Libia actuando de forma "flexible, eficaz y precisa", con una rapidez  "sin precedentes" y "mucho cuidado" para evitar bajas civiles pese a  tratarse de "una operación compleja" y ha elogiado asimismo la  "determinación y valentía" del pueblo libio en su lucha por la  libertad.

Según datos de la OTAN, los aliados y socios han destruido más de  5.900 objetivos militares del régimen en estos meses, incluidos más  de 400 cohetes y sistemas de artillería y más de 600 tanques y  vehículos armados en el marco de unas 9.600 misiones de ataque. En  total, las fuerzas aliadas han realizado más de 26.000 patrullas  aéreas.  

Más de 260 aviones han sido puestos a disposición de la misión en  los momentos más álgidos de la operación para aplicar la zona de  exclusión aérea y otros 21 buques para aplicar el embargo naval de  armas. En total, más de 8.000 militares aliados y de los países  socios de la región han participado en la misión.

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