Los Palacios: Frutas en el país de Gulliver

El albañil José Peña arrebató el premio del concurso de sandías al ganador de los últimos 15 años, con una de 40,5 kilos

el 07 ago 2011 / 19:16 h.

Juan Peña sostiene a duras penas su mastodóntica sandía.

La principal novedad en esta edición del certamen de sandías y uvas gigantes de Los Palacios y Villafranca ha sido que no ha ganado El Platero. Juan Rodríguez llevaba 15 años ocupando el primer puesto en un podio que ningún manchonero imaginaba cómo arrebatar a quien llegó a presentar hace una década una sandía de 63 kilos. En los últimos años, la dimensión de sus ejemplares ha ido bajando, "porque la tierra se gasta", según ha explicado este agricultor, que se presentaba esta vez con un fruto de tan sólo 33 kilos, desbancado por el segundo premio, de 37, y por el ganador, de 40,5 kilos, una sandía rayada de José Peña.

El propietario de la sandía más gorda de este año no es un manchonero al uso, sino un albañil que sólo dedica sus fines de semana al huerto. "Yo no entiendo de campo", confiesa Peña, "pero trato de aprender; todos los días me entero de qué hay que echar contra un mosquito o un bicho nuevo". Junto a un naranjal echó simientes de sandías que le prestó otra leyenda local, José Orta, a quien había arrebatado el trono El Platero en la década los 90. "La sandía lo único que quiere es mucha humedad, y como riego los naranjos, le llega sólo la humedad de la tierra, pero no le he echado ni abono porque todavía no les tocaba a los árboles", explica Peña, "así que el año que viene me saldrá una sandía más gorda todavía", advierte. "El único secreto es la tierra", sentencia, "porque también sembré en el otro lado del campo y no ha salido ninguna gorda".

Sebastián Gómez, sin embargo, sí cree que hay muchos secretos, y uno especialmente "que se llevará a la tumba", como señala Encarna Amuedo, su esposa y ayudante en esta labor bíblica de criar productos gigantescos. El agricultor que hace una semana saltó a la fama por criar una calabaza de 82 kilos ha sido también el ganador de las modalidades restantes: el de sandía negra, con 26 kilos, y el del racimo de uvas, de 3,340.

"Muchas veces en el campo no sabemos dónde ha ido", cuenta su mujer, "y al rato aparece riéndose porque viene de hacerle sus cosas a la mata". "Le juro por mis hijos que todo el mes de julio hemos salido de casa a las siete y hemos vuelto a las once de la noche", dice la esposa de Sebastián. "Teníamos que quedarnos porque él está de guarda para que no le roben". Uno entiende tanto afán cuando, al entrar por su casa, hay que sortear calabazas, sandías y melones, en verdoso desorden. Gómez anda afanado desde hace años en conseguir piezas monumentales, con centenares de kilos de peso.

Cada modalidad de fruto ha sido agraciada con 150 euros por parte del Ayuntamiento de este pueblo del Bajo Guadalquivir, conocido ya en toda España por haberse convertido en tierra de gigantes. Durante la noche del sábado, en la Velá en honor de la Patrona, Nuestra Señora de las Nieves, no sólo se dieron cita para el pintoresco certamen miles de palaciegos, sino varias televisiones nacionales que no quisieron perderse la cita con la romana, en cuyo peso se colocan unos frutos que días antes ya han sido revisados por los técnicos municipales en la propia planta.

Para la Feria, a comienzos de septiembre, en el concurso organizado por la cooperativa agrícola Virgen de las Nieves se esperan más exageraciones. La crisis, por fortuna, no llega ni al tamaño ni al sabor de los productos de esta tierra famosa por sus tomates, entre otras joyas, aún en lucha por conseguir su Indicación Geográfica Protegida (IGP).

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