Cultura

Los paraísos encontrados de Ángel Marcos

Existe un orden cósmico que mantiene unidos a los contrarios. Algo así le ha sucedido a las series fotográficas que Ángel Marcos (Valladolid, 1955)

el 16 sep 2009 / 03:51 h.

Existe un orden cósmico que mantiene unidos a los contrarios. Algo así le ha sucedido a las series fotográficas que Ángel Marcos (Valladolid, 1955) realizó, por separado, de los iconos antagónicos en los que se han convertido Las Vegas y La Habana. Una vez imantados, como ocurre en la exposición que muestra el Museo de Huelva, será difícil que recuperen su autonomía.

"Queda claro que somos hijos de nuestra propia retórica". Lo reconoce el veterano y reputado fotógrafo Ángel Marcos que, para su primera exposición individual, ha recuperado dos trabajos divergentes -el realizado en La Habana en 2004 y en Las Vegas el año pasado- con un resultado asombrosamente coincidente.

Estructurada en parejas que enfrentan continuamente a las dos ciudades, la exposición plantea "comparaciones inacabables" entre dos lugares en el mundo situados, cada uno, en un extremo, según ha ideado el comisario de la exposición, Sema D'Acosta. "Sólo las vincula un hecho anecdótico, un pequeño detalle que acaba siendo crucial en el éxito de Las Vegas: el juego. La estrella de La Habana se paga para que comience a relumbrar Las Vegas", explica el comisario.

Con este punto de partida, la muestra ha permitido que estas obras, otrora independientes, "se junten y convivan unidas como una sola, hasta darle y adquirir un nuevo significado", reconoce el autor, que ha apostado por presentar estas aglomeraciones humanas y urbanísticas como paisajes desolados y solitarios. "Vaciar La Habana de gente fue para mí una prioridad. Los cubanos tienen tal grado de anécdota, por su fisonomía, por su color, que se hacen con el poder de las fotos. Hubieran roto el discurso", explica Marcos, que huye del tipismo y utiliza las ciudades "como el contenedor de energías de quienes las habitan".

Desiderátum hace hincapie, igualmente, en dos puntos geográficos condicionados hasta el extremo por sus mensajes publicitarios y propagandísticos. Es la forma de explicar cómo estos anuncios aparentemente inocentes "generan pueblos adocenados", insiste Marcos.

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