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Los penaltis apartan a España de su tercer Mundial

Un extraordinario equipo español, que lo dio todo en Roma y llegó a la final invicto, perdió el que hubiera sido su tercer título de campeón del mundo en los penaltis ante la selección de Serbia.

el 16 sep 2009 / 06:35 h.

Un extraordinario equipo español, que lo dio todo en Roma y llegó a la final invicto, perdió el que hubiera sido su tercer título de campeón del mundo en los penaltis ante la selección de Serbia.

La zaga balcánica dio un curso de cómo defender en una final de waterpolo, pero España, que había ganado a los serbios en el primer encuentro de la fase preliminar, nunca perdió la cara a la final y tuvo la medalla de oro cerca, pero falló en los momentos decisivos y en los penaltis.

Serbia empezó dominando el encuentro con goles de Udovicic, pero pronto los españoles, mediante Xavi García, ya con un par de tantos y anticipando sus aciertos, acortaron distancias en el marcador.

En el segundo cuarto, el portero español Iñaki Aguilar se convertiría en el héroe de esos ocho minutos. Tras el descanso, la tónica fue la misma hasta que Xavi García afinó su zurda y viendo un hueco que sólo encontró él en la defensa serbia empató. Pero enseguida marcó Filipovic.

Molina empató con su primer gol y Mallarach estuvo a punto de deshacer la igualdad en el minuto 24. El tercer periodo acabó empatado. Filipovic marcó nada más comenzar el último cuarto (5-4) y Soro se crecía bajo los palos y con él la defensa serbia que desmoralizaba a los españoles. Pijetlovic amplió la ventaja (6-4) con un hombre menos de los españoles mediado el cuarto periodo. Pero Xavi García puso a España a uno (6-5) a 2:51 del final. Y cuando se acababa el tiempo para España, Xavi García enchufó un trallazo que se coló a la derecha de Soro. España forzaba el empate a seis y la prórroga, que finalizó con empate a siete.

Los españoles fallaron dos penaltis de los cinco, Molina y Mallarach, al larguero; e Iñaki Aguilar paró el tercero, de Prlainovic, y el quinto, de Gocic, que daba el oro a los balcánicos. Se inició la muerte súbita. Molina, García y Español transformaron, pero el noveno, de Mallarach, lo detuvo Soro. Y Radjen no desperdició la ocasión y dio el título a su país.

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