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Los pies en la tierra

La proximidad de unas elecciones desenfoca más de lo habitual lo que pueden considerase asuntos de interés general. La opinión publicada o emitida y el discurso político entran en un juego que interesa más a los contendientes, con la ayuda de los medios, que a lo que...

el 15 sep 2009 / 23:03 h.

La proximidad de unas elecciones desenfoca más de lo habitual lo que pueden considerase asuntos de interés general. La opinión publicada o emitida y el discurso político entran en un juego que interesa más a los contendientes, con la ayuda de los medios, que a lo que sigue pasando en la calle. Son como tiempos muertos.

El problema es que en este país hace mucho que vamos de una campaña a otra, lo que resta eficacia y credibilidad a la acción de gobierno y a la tarea de control de la oposición. Qué decir si además, como ocurre ahora, hay dudas jurídicas razonables sobre una trama de corrupción en torno al principal partido de la oposición o si un ministro de la importancia del de Justicia distrae con sus sucesivos errores a propios y facilita el discurso de sus oponentes tocados. Todo da confusión más que confianza a una ciudadanía que tiene día a día que enfrentarse a problemas muy concretos y a amenazantes pronósticos.

No es fácil, para unos y otros, poner por delante el interés general. Y, si lo intentan, conseguir que ese mensaje llegue y se abra paso entre tanta hojarasca, pero deberían proponérselo. En ello tiene una mayor responsabilidad quien ha sido elegido para gobernar.

Por ejemplo, debe recuperarse la confianza sobre la acción de la justicia, independientemente de los movimientos corporativistas de los jueces. Importa porque, entre muchos otros problemas, la lucha contra el asesinato de mujeres por parte de sus parejas o ex parejas sigue siendo un fracaso total. Tampoco mejora la sensación de que las denuncias sirven para proteger a las víctimas, pese a que las estadísticas indiquen lo contrario. Es necesario movilizar a todos en contra de este horror, en el que cada caso es tan grande como la trágica muerte de Marta, pero que producen menos rechazo social, despliegue de recursos y eco periodístico. Es asombroso, porque hay una estrecha relación. Ya se están dictando ordenes de alejamiento a chicos adolescentes por amenazas y agresiones a chicas de su edad. Pasan cosas y quienes nos representan tienen que poner los pies en la tierra.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

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