Cultura

"Los poetas somos el proletariado de la literatura, abocados al hambre"

El cubano José Pérez Olivares, último premio Hermanos Machado de poesía con el libro ‘A la mano zurda’, presenta hoy este título protagonizado por la figura de Leonardo Da Vinci.

el 26 may 2014 / 23:27 h.

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José Pérez Olivares, ganador del último premio Hermanos Machado de Poesía. / Luis Serrano José Pérez Olivares, ganador del último premio Hermanos Machado de Poesía. / Luis Serrano La IV edición del premio Hermanos Machado de poesía recayó sobre el cubano afincado en Sevilla José Pérez Olivares (Santiago, 1949), con un libro titulado A la mano zurda que acaba de ver la luz en la Fundación Lara, y será presentado hoy a las 13.00 horas en la sala Apeadero. Un libro que está en gran medida protagonizado por Leonardo Da Vinci, pintor literario por excelencia, de quien siempre parece quedar algo por decir. «De Leonardo siempre quedará mucho por decir, pues se trata de una figura que reúne en una sola imagen al pintor, al escultor, al matemático, al arquitecto, al inventor y al humanista que fue», afirma el autor. «Pero mi libro no es un tratado ni una biografía sino un libro de poemas. En él me transmuto en otro Leonardo: uno que escribe sobre la dialéctica entre arte y poder». En la obra de Pérez Olivares, con títulos como Cristo entrando en Bruselas o Háblame de las ciudades perdidas, la pintura es un asunto recurrente –«como poeta, pretendo hacer siempre lo contrario de lo que se dice: lograr que un puñado de palabras bien escogidas valga por mil imágenes»– como el juego de rostros y máscaras, que vuelve a aparecer aquí, acaso renovado por los enmascaramientos de las redes sociales. «En verdad participo muy poco de ese invento que domina nuestra vida porque, en esencia, sigo siendo un hombre del libro y las únicas máscaras que me atraen son las del arte y la literatura», dice Pérez Olivares. «Pero ojo: el proceso de enmascaramiento que observo en Europa nada tiene que ver con los carnavales de Venecia o los filmes de Martin Campbel. Hay máscaras muy peligrosas a nuestro alrededor, máscaras xenófobas que se han ido transformando poco a poco en rostros de carne y hueso. No olvidar las viejas lecciones de la centuria pasada y los peligros que acechan hoy a la democracia», asevera. Cuando se le pregunta si la mano zurda a la que alude el título insinúa algún vector ideológico, reacciona sin dudarlo. «Le aclaro rápidamente que no soy un escritor propenso al discurso político ni defiendo esquemas que ya Antonio Machado, con su extraordinaria lucidez, zanjó de manera brillante. Pero sí soy, además de un hombre comprometido con la cultura, un ciudadano de a pie sensibilizado con los asuntos y problemas de la gente, que también son los míos», dice el autor. Lo seguro es que el poder y sus trampas vuelven a aparecer en este nuevo título, como en los anteriores. Y la sensación de que la poesía puede seguir siendo una herramienta de transformación social. «A mi juicio las únicas ideas obsoletas son las que defienden posiciones extremas y dogmáticas, las que se basan en normativas que cercenan nuestra libertad interna y externa», dice. «Eso ya lo viví y padecí en carne propia, pero la necesidad es también una categoría de estudio en las ciencias sociales. Mientras sobrevivan los mismos problemas de siempre y se padezca algún tipo de represión, seguiremos siendo testigos de cómo esa vieja herramienta vuelve a ser utilizada. No voy a citar a Marx sino al bardo cubano Heberto Padilla: No lo olvides, poeta. / En cualquier sitio y época / en que hagas o en que sufras la Historia, / siempre estará acechándote algún poema peligroso. Son versos que se amoldan a cualquier tipo de circunstancia política, incluso a las de aquellas democracias que lentamente están yendo a menos». Buen conocedor de la poesía española, de la que ha realizado varias antologías, Pérez Olivares cree que «la poesía que se escribe hoy en España conserva felizmente los valores de su tradición, pero de una tradición renovada que abre expectativas para la nueva centuria. Salvando lo que hay de peculiar en cada una, las experiencias poéticas de Cuba y España se asemejan mucho, aunque el orden de aparición de los fenómenos literarios resulten distintos: nosotros tuvimos la influencia de Nicanor Parra en los años 60. En España, en cambio, es un hecho más reciente. España tuvo a sus novísimos en los 70; los jóvenes poetas cubanos de finales de los 80 y 90 fueron como unos novísmos tardíos», agrega. Por último, Pérez Olivares asegura que «los poetas somos como el proletariado de la literatura, siempre abocados al hambre. Por eso los concursos de poesía siguen siendo tan imprescindibles como difíciles de ganar», concluye este escritor, que también ha desarrollado una importante carrera artística y docente: «Maestro, pintor y poeta son, en definitiva, mis señas ciudadanas», apostilla.

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