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Los policías imputados por tráfico de droga lo atribuyen "a una operación de acoso y derribo"

Los agentes explicaron que durante algunos meses estuvieron dedicados "exclusivamente" ayudar a Asuntos Internos centrales a esclarecer el robo.

el 26 nov 2009 / 13:05 h.

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Policías del grupo VII de mediano tráfico de drogas, al que pertenecen los dos agentes imputados esta semana por su supuesta relación con narcotraficantes, aseguraron ayer que las pruebas contra ellos son "falsas" y que son víctimas "de una operación de acoso y derribo" iniciada a raíz de su colaboración en la investigación del robo de 150 kilos de cocaína en la Jefatura de Blas Infante.
Los agentes, que han atendido a la prensa esta mañana para aclarar lo ocurrido, explicaron que durante algunos meses estuvieron dedicados "exclusivamente" ayudar a Asuntos Internos centrales a esclarecer el robo, aprovechando "los contactos y los confidentes" que estos agentes tienen porque trabajan "día y noche siempre en la calle". A raíz de ahí, "tuvimos muchos problemas", dijeron, e incluso sus compañeros llegaron a tacharles de "chivatos".

El policía imputado fue detenido el martes y se registró su domicilio después de que a su socio en una tienda de nutrición deportiva, le incautaran kilo y medio de hachís cuya composición resultó ser idéntica a la de un alijo de 11.500 kilos que este grupo se incautó en enero en Sevilla Este. Los policías dijeron ayer que el compañero imputado se desvinculó de este negocio y de su socio al ver que "esa persona no era limpia". Aseguran además que el agente no sabe cómo llegó a manos de su socio esta droga.
"Jamás en mi vida he colaborado con el narcotráfico", aseguró uno de los agentes, que acusan a sus compañeros de la Udyco de ser los que están propagando los "rumores de que nos quedamos con droga de los traficantes".

Al policía imputado se le acusa de traficar con anabolizantes, pero ayer aportaron documentación que demuestran que son productos legales que se venden incluso en internet y en herboristerías. Los agentes también desmontaron el rumor de que su compañero llevaba un elevado tren de vida, mostrando las nóminas de su pareja -funcionaria desde hace cinco años que cobra más de 3.000 euros mensuales-, pese a que los investigadores han reflejado en el atestado que ésta no tenía ingresos y dependía económicamente del agente.

Igualmente, han negado que el policía tenga dos vehículos de alta gama valorados en más de 100.000 euros, sino que estos eran de segunda mano, comprados en Alemania, y que tuvo que vender uno de ellos para poder pagar el otro.
Los agentes dicen sentirse "solos", pues saben que todos están bajo sospecha. "Somos unos enanos luchando contra un gigante, que no queremos que nos aplasten", dijeron, confiando que "todo esto se aclare".

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