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Los políticos encienden el 'modo campaña'

Socialistas y populares coinciden en envolver los mensajes en el simplismo y las palabras gruesas.

el 30 oct 2011 / 21:09 h.

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Griñán y el alcalde de Vélez Málaga el pasado pleno en el Parlamento.

A disposición del presidente, para lo que él quiera". Tan solícitas palabras las pronunció el viernes Miguel Arias Cañete en Córdoba. Es uno de los ministrables que suena con más fuerza para el Gobierno de Rajoy si el 20-N se cumplen los pronósticos. Son ya demasiados nombres los que emergen para un Gobierno en el que, según promete el PP, reinará la austeridad y se recortarán ministerios. ¿Qué le tocará a Andalucía?

La pregunta molesta en círculos del PP andaluz, que se indignan ante el planteamiento de que el peso del partido de Javier Arenas vaya a quedar diluido en un futuro gabinete popular. Dicen que eso de las cuotas y los territorios es propio de socialistas para restar importancia al hecho de que ninguno de los grandes nombres que suenan para formar el equipo del hipotético futuro presidente sea del PP andaluz. ¿Algún alcalde de aquellos que fueron delfines de Arenas? ¿Alguna mujer de peso del grupo parlamentario? O no está en la cabeza de Rajoy o si está, por aquí abajo no lo saben. Eso seguro. Muchos de los diputados populares se inclinan más bien por dar los nombres de los cuneros, es decir aquellos que van por Andalucía en las listas al Congreso pero que como mucho venían de visita por esta tierra algunos fines de semana. Cristóbal Montoro o Elvira Rodríguez están en esas quinielas. Sin duda la persona que estaría llamada naturalmente a formar parte de ese Gobierno es Javier Arenas. Él sí ha sido parte del estrecho círculo que ha ayudado al líder gallego a sobrevivir a la travesía del desierto que ha pasado hasta La Moncloa. Más allá del suyo no hay nombres claros. Y la posibilidad de que Arenas se incorpore al Ejecutivo llevan años desechándola. "Im-po-si-ble", aclaran los suyos. Sería muy mala estrategia concurrir a unas autonómicas, las primeras además en las que parece que el PP tiene de verdad posibilidades de acabar con la hegemonía socialista en Andalucía, pareciendo que en realidad uno quiere ser ministro.

Pese a lo jugoso de éste y muchos temas en una campaña electoral que empieza de verdad a ser campaña, los populares no estaban para mucho pasilleo en el Parlamento este pasado pleno. Se ha convertido ya en casi habitual que cada jueves, cuando acaba la sesión de control entre Arenas y el presidente andaluz, José Antonio Griñán, el líder del PP se pare un rato con los periodistas. Él se maneja muy bien en esas distancias cortas. Charla de lo divino y lo humano pero ciertamente estos ratitos al margen de los formatos habituales dan mucho juego. Así que mientras que Griñán sube rápido y siempre escoltado por aquellos que cuando ven a un periodista murmuran eso de "vade retro, Satanás", Arenas aprovecha para dar y recibir información en un feedback que sabe utilizar como pocos. Pues precisamente esta semana nada. Esperemos que en Arenas -que ya ha pasado a los medios su agenda para la primera semana de campaña- no haya calado la doctrina de su jefe, que ya ha anunciado que durante la campaña que le sigan los periodistas vale, pero que de preguntarle nada de nada. Se aplican la máxima de que menos información son más votos y recurren a lo de que mejor mantener un perfil lo más bajo posible. Ojalá que no haya un contagio masivo en el PP y por supuesto ojalá que no se sumen los del PSOE, que cada vez miran con más deseo esos modos.

Prefiero pensar que Arenas estaba evitando la charlita sobre Ana Mato y su incontinencia verbal en campaña con los niños andaluces como objetivo. El PP andaluz marca la diferencia entre este comentario, que dibujaba a los niños andaluces tirados por el suelo en clase, y aquel otro de 2008 que les colgó el cartel de "analfabetos". Empatía con el electorado andaluz no tiene esta dirigente del PP, por más que sus compañeros de partido la defiendan y digan que ha dicho lo que tenía que decir. Mi medidor en las redes sociales me enseñó a muchos padres y madres indignados con el comentario y aviso: no pido el carné socialista, ni mucho menos, para compartir contenidos en la red. El tonito... Se pueden denunciar muchas cosas pero generalizaciones tan groseras no son recomendables. Y se me viene a la cabeza el madrugón el viernes de los socialistas para ir a las puertas de los colegios a repetir aquello de "cuidado que viene la derecha y llegan las injusticias sociales". En fin. Al final nada de debates ni de propuestas. Ya está aquí la campaña y los políticos siguen pensando que los electores no tienen inteligencia ni saben elegir a no ser que se lo pongan clarito y machacadito: nosotros buenos, los otros malos.

Y si alguien pensaba que Twitter iba a revolucionar la campaña, que se olvide. En la red más de lo mismo. Griñán y Arenas coinciden en los comentarios políticamente correctos. Muy aburridos. Solo el socialista se permite alguna licencia, muy de vez en cuando, con el Betis. Y una última cosa: no crean que los mensajes se renuevan. Son los mismos (ahora que Felipe González y Alfonso Guerra van a reencontrarse en un mitin en Sevilla) y dicen lo mismo. Ojeando los periódicos de la campaña de 1996 leo una entrevista de Arenas en la que dice que "esta puede ser la segunda Transición" y ensalza la importancia crucial de aquellas elecciones. ¿Les suena?

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