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"Los políticos están acabados, son un residuo caduco del XIX"

el 15 ene 2012 / 21:46 h.

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    -En otros periodos de crisis, hubo líderes como Roosevelt o Churchill que, además de tomar las riendas de una nación, ilusionaron al pueblo. Desinflado Obama, ¿vivimos un vacío de liderazgo mundial?

    -La Historia no pasa en vano, y nos ha hecho saber que los líderes, a la vez que desatan entusiasmos, conducen a situaciones muy comprometidas, cuando no nos abocan a grandes catástrofes. Por otro lado, esta es una época muy reticular, hay un saber distribuido entre muchos y ninguna mente maravillosa. El mundo se ha vuelto muy complejo, y el conocimiento se produce a través de distintos puntos de vista...

    -¿Está conectado eso con el éxito que tienen ahora los "perfiles bajos" en política?

    -Para mí los políticos están acabados. En efecto, como se corea en las manifestaciones: no nos representan. El sistema de representación parlamentaria es un producto caduco, un residuo del siglo XVIII-XIX, que hacía al pueblo sentir que las leyes se las daba a sí mismo, y no que vengan dictadas por el monarca absoluto inspirado por Dios. Por más que los políticos sacralicen el acto de votar, el sistema es un cuerpo muerto que sólo crea gusanos, supuraciones, corrupción. Votamos a uno u otro sin habernos leído el programa, incluso dejando que nos oculten el programa, como hemos visto últimamente con Rajoy.

    -Los tecnócratas que han ocupado el poder en Grecia e Italia, ¿son una alternativa válida al sistema que conocemos?

    -Ése es el futuro. No votaremos a partidos que no significan nada, votaremos a personas capacitadas. Habrá un señor especialista en sanidad que proponga una cosa, a otro que proponga otra, y formarás un gobierno con las personas que te hayan convencido de sus programas, en Sanidad, Educación, Defensa... Votarás personas que sepan de qué tratan. Los políticos que no tienen ni puta idea de qué tratan, y que no hablan inglés, se han terminado.

    -¿Eso no entraña el riesgo de nuevos totalitarismos?

    -No, ¿por qué? La ministra de Trabajo italiana lloraba cuando tenía que anunciar las medidas. No son robots, son seres humanos. Mira que hemos tenido a ministros sin ninguna calidad humana, ¿por qué no van a tenerla estos profesionales de la Medicina, de la Ciencia? Lo que no tiene sentido es que tengan que tener adscripción a una ideología política que no existe, que es una farsa.

    -En su libro habla de los indignados como un movimiento que no propone alternativa, pero sí al menos pone de manifiesto el malestar.

    -Pensemos en la Comuna de París, las revoluciones del XIX: tampoco sabían bien cómo articular su pensamiento, y eso que tenían quien orientara la acción política. Ahora esa acción está desorientada, no por falta de líderes, sino porque tal vez no hay nada que hacer. Las cosas se han vuelto como los edificios de Koolhas, con muchos puntos de vista. Ya no hay uno solo, a la manera de Newton, o de la Ilustración. Por eso, es muy poco coherente la idea salvadora para todos. Tenemos que tener la esperanza de que viene un nuevo modelo, en el que aún no hemos vivido, con un deseo de libertad de la masa al individuo, del individuo al grupo, del grupo a la comunidad. El invento revolucionario de esta era son los medios de comunicación, una revolución basada en las relaciones interpersonales.

    -En La ausencia, usted se refiere también a la primavera árabe como un movimiento de rechazo a un poder más que como una alternativa. ¿Eso les condenará al fracaso?

    -Los árabes, en primer lugar, están luchando en una situación de miseria insoportable que antes no tenía comparación y ahora sí es comparable, con el mundo desarrollado. Esa gente no piensa en diputados ni en sesiones del Senado, sino en la injusticia que se está cometiendo con ellos cuando el país tiene recursos que se evaporan.

    -Después de haberlo desempeñado durante muchos años, ¿da por muerto el periodismo?

    -Ése es un problema que se resolverá. Tiene que ver con las leyes que estén regulando el derecho de la información y la propiedad intelectual, y con todo el trasvase de los medios tradicionales a internet. La televisión todavía ocupa el grueso de la publicidad, pero ya las otras pantallas están llevándose un trozo importante. Sin duda, los periódicos en la red recibirán unos ingresos por su presencia en la red, además de los ingresos que obtengan por publicidad. Buscaremos cosas que llamen la atención, para que la gente las pague.

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