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Los precios no dan tregua

El mes de febrero ha vuelto a ser malo para los precios. La inflación alcanza el 4,4%, una evolución negativa que no se repetía desde noviembre de 1995. El Banco Central Europeo, (BCE) máxima autoridad monetaria de la zona euro, advierte ya que la presión alcista de los precios puede alargarse más de lo previsto.

el 15 sep 2009 / 01:40 h.

El mes de febrero ha vuelto a ser malo para los precios. La inflación alcanza el 4,4%, una evolución negativa que no se repetía desde noviembre de 1995. El Banco Central Europeo, (BCE) máxima autoridad monetaria de la zona euro, advierte ya que la presión alcista de los precios puede alargarse más de lo previsto. Los alimentos de primera necesidad (leche, huevos, derivados lácteos) junto a las bebidas no alcohólicas, la vivienda y especialmente el transporte son otra vez los responsables de una escalada que repercute con dureza en los bolsillos de los españoles. En Andalucía la subida de precios ha sido levemente inferior a la media estatal. Con un barril de petróleo que ya ha superado la barrera psicológica los cien dólares es cierto que corren grave riesgo los pronósticos optimistas a corto plazo del ministro Pedro Solbes. España y el resto de socios europeos afrontan un período de reajuste económico serio pero las variables económicas españolas no alcanzan ni de lejos niveles de inquietud de los 90, aunque algunos voceros de la derecha política así lo pregonen ya atizando el alarmismo en los hogares. Pero quizá habría que explicar al ciudadano de a pié desde La Moncloa, cuando el nuevo gobierno tome posesión, porqué siguen encareciéndose los productos de primera necesidad a un ritmo muy superior al de los vecinos europeos si en origen se pagan cada vez más baratos. O porqué la factura energética es cada vez más cara -el gasóleo ya vale más que la gasolina- si se compra en dólares y el euro está cada día más fuerte respecto a la moneda de referencia. Esta labor didáctica desde la autoridad económica nacional serviría para llevar cierta tranquilidad a unos hogares muy endeudados después de años de grandes alegrías económicas y de consumir en muchos casos por encima de las posibilidades de buena parte. La economía siempre tiene ciclos -aunque la gente lo olvide- y parece haber llegado el momento de apretarse un poco el cinturón. Sin dramatismo pero con rigor. Es la única manera de que los nubarrones económicos que se anuncian pasen rápido y el nuevo Gobierno pueda hacer también su trabajo.

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