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Los primeros rastreos en busca de Ruth y José no dan resultado

El peinado de la finca de la familia Bretón se ha reanudado esta mañana en presencia del padre detenido.

el 19 oct 2011 / 08:24 h.

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La policía detuvo ayer a José Bretón,  el padre de Ruth y José Bretón Ortiz, los dos hermanos de seis y dos años a los que se busca desde hace 11 días en Córdoba. Los investigadores consideran a Bretón responsable de esta extraña desaparición. La policía ha centrado sus pesquisas en la finca familiar de Las Quemadillas, donde anoche está previsto un rastreo mediante un georradar para determinar sí allí había rastro alguno de los niños, después de un primer rastreo por la tarde.

El padre, que, según su testimonio, fue el último que vio a los chiquillos, defiende que los perdió la tarde del sábado 8 de septiembre en el parque Cruz Conde de Córdoba. La policía nunca ha confiado en esta versión y ha detectado contradicciones en el relato del padre, sobre quien han centrado todas las pesquisas. Las cámaras de seguridad de un complejo recreativo infantil próximo captaron al padre pidiendo ayuda a un guarda. Pero en ninguna de las imágenes se le aprecia con anterioridad en compañía de sus hijos.

La búsqueda de los menores dio ayer un giro con la detención de Bretón, que declaró durante la madrugada de ayer como sospechoso, con la asistencia de un abogado. Fuentes policiales no concretaron los cargos existentes contra Bretón pero todo apunta a que el juez de Instrucción número 4 autorizó su arresto ante los indicios de su implicación en la desaparición forzada de los dos menores. Los agentes aseguran tener indicios de un posible delito de homicidio y otro de denuncia falsa, la supuestamente cometida al informar de la desaparición de los niños en un parque donde, hasta ahora, no se han hallado evidencias de que acudiera junto a los niños.

A mediodía de ayer la unidad canina de la policía se trasladó a la urbanización de Las Quemadillas, junto a un polígono industrial del extrarradio de Córdoba, para hacer una nueva inspección en la vivienda y el huerto de la familia Bretón. Los perros adiestrados marcaron un punto de la finca, de unos 3.000 metros cuadrados, que no había sido detectado anteriormente. La semana pasada, la unidad canina de la policía ya rastreó ese mismo naranjal propiedad de los abuelos paternos de los niños. La finca volvió ayer a ser acordonada por los agentes en un amplio perímetro para impedir que los periodistas se acercaran al lugar.

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